Crítica cine: Hustlers (2019)

Un grupo de strippers recurre a métodos distintos para ganar más dinero.

Dirigida por: Lorene Scafaria.

Protagonizada por: Constance Wu, Jennifer Lopez, Julia Stiles, Keke Palmer, Lili Reinhart, Lizzo, Cardi B, Mercedes Ruehl, Trace Lysette, Vanessa Aspillaga, Mette Towley, Madeline Brewer, Wai Ching-Ho, Emma Batiz, Jay Oakerson, Marcy Richardson, G-Eazy, Brandon Keener, Devin Ratray, Frank Whaley, Jacqueline Frances, Georgia Ximenes Lifsher, Paul A Nielsen.

País: Estados Unidos.

Género: Drama.

Duración: 110 minutos.

A medida que voy planificando lo que quiero escribir sobre Hustlers, no hago otra cosa que volver a ese momento de verla y sentir un vacío incómodo en las escenas en las que la película cae en esa posición de cuestionamiento a sí misma, pero sin ganas u objetivos. Es algo que me suele pasar con el subgénero de películas con tramas de apología al delito y con la justificación aborrecible de algunos actos criminales. Y cuando Hustlers no es víctima de su propio contexto y cuenta la historia de una mujer que no sabe manejar el poder, es una decente interpretación de un hecho real. Aún con las fallas que esto acarrea, no es una película descartable como suelen ser las rápidas transformaciones de personajes.

Hustlers nos ubica frente a dilema desde un solo lado, y nunca permite que evaluemos los severos actos de sus personajes. Y los espectadores necesitamos esto para entender y aceptar. Hustlers arranca de forma segura y nos lleva por un viaje adornado de crímenes, sin siquiera detenerse para generar la pregunta más obvia que podemos imaginar: ¿está bien lo que están haciendo?

Trágicamente posicionada como un vehiculo personal de Jennifer López, Hustlers nos cuenta otra historia que no es la de Ramona (López). Constance Wu protagoniza la película en el rol de Destiny, una mujer con un costo de vida altísimo y una circunstancia difícil. Se gana la vida haciendo bailes exóticos en un sitio cercano a Wall Street. Hay injusticia en el medio y Destiny obtiene poco dinero por lo que hace. Pero cuando es alojada bajo el cuidado de Ramona, una stripper veterana del sitio, se revoluciona el ritmo y Destiny empieza a sentir el sabor del dinero. Rápidamente ven una oportunidad dorada en la estafa a esos ejecutivos que pasan todas sus noches en compañía de ellas. Creando un séquito, Ramona y Destiny empiezan a hacer dinero de forma fácil, hasta que empiezan a levantar sospechas y el encuentro con la ley se torna inminente.

Básada en el artículo del New York Times “The Hustlers at Scores: The Ex-Strippers Who Stole From (Mostly) Rich Men and Gave to, Well, Themselves”, Hustlers nos cuenta la historia de Destiny en flashback, con una Wu versátil que se mueve entre lo inocente y lo maduro, con un tratamiento distinto para la actriz a quien solemos ver en comedia y nunca en un género tan distinto. Es verdaderamente el rol más importante de su corta carrera. Junto a López (también en el rol por el que siempre se le va a recordar), conforman dos polos interesantes en un conflicto emocional diverso. Las mejores escenas son aquellas en las que ambas interactúan. Como profesora y alumna, pero también como quién conduce y quién no tiene otro camino al cual ir.

El problema de Hustlers es que varía en su tono, y es una película que pierde tiempo con la repetición de afirmaciones y estilización del mundo que retrata. A veces es una comedia negra llevada a cabo por mujeres hermosas y a veces es una autocrítica sin objetivo definido. Si bien esto es manejable, todo conduce a un final demasiado apurado y que da poca visibilidad a quiénes protagonizaron los eventos. Con todo lo que ocurrió, se merecían algo más que lágrimas y lamentos.

Calificación: **1/2

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