Crítica cine: Intruders (2011)

Dos chicos que viven en países diferentes son visitados en la noche por un hombre que amenaza con llevárselos al más allá.

Dirigida por: Juan Carlos Fresnadillo.

Protagonizada por: Clive Owen, Carice van Houten, Ella Purnell, Pilar López de Ayala, Izan Corchero, Daniel Brühl, Mark Wingett, Lolita Chakrabarti, Kerry Fox.

País: Estados Unidos, España, Reino Unido.

Genero: Suspenso, Horror.

Duración: 100 minutos.

Hay películas que me hacen preguntarme sobre lo que quieren comunicar. El motivo de la producción. A veces se hace tan imperceptible que el poder entender la película es fácil pero el poder entender la razón de hacerla es una tarea imposible. Con Intruders ocurre esto. Es una película que inicia como un filme de horror sobrenatural y termina siendo una historia de horror psicológico. Esto representa un giro mayor. Pero ¿Qué pasa con el segundo acto? ¿Dónde queda la  integridad de la película? ¿Es que acaso debemos considerar solo ciertas partes? Dichas preguntas fueron el resultado que me dejó Intruders. Con su propuesta prometedora, con un equipo de actores capaces, pero con una historia tan mal proyectada que es inevitable sentir lástima por quienes creyeron en que esto resultaría.

Trataré de explicar. Dos historias paralelas. Una, la de un chico que es atormentado por una entidad claramente sobrenatural; su madre religiosa cree que la posesión puede ser la causa y lleva al chico para que un cura lo observe. La otra historia es la de una niña que un día empieza a sufrir ataques en las que una entidad parecida le ataca; su padre logra luchar contra ese hombre de cara vacía. Como estas dos historias se unen compone el centro teórico de la película, la cual se desarrolla sobre la marcha y olvida lo crucial de una idea que no debe ser oscurecida por un twist en la trama. Peor aún si adivinan lo que va a ocurrir. Menos emoción tendrán cuando las cosas terminen y ni siquiera lo vean. Es irrelevante.

Clive Owen protagoniza la película dirigida por Juan Carlos Fresnadillo. El actor hace lo posible para salvar a la propuesta de caer en la monotonía. El efecto de sus intenciones no se hace ver. Es un personaje desarrollado sobre un guión que no lo entiende. Nunca se le da el lujo de explicar cuál es la situación actual y por qué se genera el problema. Supuestamente el twist lo explicará pero como lo dije antes, no es relevante y es ahí donde olvidamos la película. El director nunca se da el lujo de dar una antesala al problema y simplemente quiere que resolvamos algo nosotros. La tarea interpretativa no es fácil si el filme no nos da algo que podamos desarrollar. Además ese apuro por terminar el filme es algo que no podemos obviar. El director se enfoca en un final feliz medio estúpido para poder atar cabos. Si pensó que lo haría pues le confirmo que no.

Intruders es la típica película que olvidamos rápidamente. Vamos a ver una película de horror o de suspenso, pero terminamos viendo una película que ni sabe que género tiene. Es poco definida y poco innovadora. Fresnadillo me había emocionado con 28 weeks later y pensé que acá podía hacer algo parecido. Pero la realidad es otra. Su talento se desvanece en lo banal de la propuesta. Podría ser un mejor filme si es hecho con más visión. La manipulación de un guión es aceptable si de este proceso saldrán cosas buenas. Aquí se toman las cosas a la ligera y filman algo que termina por molestar. No suelo comparar filmes Honestamente me molestó un poco lo sacrílego de la analogía clara a Pan’s Labyrinth. Ya verán de qué hablo.

Ni se molesten. Hay otras por ahí que valen más la pena que esta.

Calificación: *1/2

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