Crítica cine: Joshua (2007)

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Cuando su hermana nace, Joshua parece pasar a un segundo plano en su familia. Esto no le gusta al pequeño chico prodigioso y hará lo posible para llamar la atención.

Dirigida por: George Ratliff.

Protagonizada por: Sam Rockwell, Vera Farmiga, Celia Weston, Dallas Roberts, Michael McKean, Jacob Kogan, Nancy Giles.

País: Estados Unidos.

Género: Horror, suspenso.

Duración: 106 minutos.

Hace unos días tomé la decisión oportuna de pasar nuevamente por la experiencia desgarradora que es ver We need to talk about Kevin. Un ataque severo a los sentidos fue un resultado inmediato en algún momento, y aunque decidí en ese momento alejarme de una repetición en la casa de Kevin, decidí que era hora de visitar a ese personaje nuevamente, y entender el por qué es cómo es. Porque eso nos obliga a hacer esa obra maestra de Lynne Ramsay. Entender a un chico a través de los ojos de su madre. Entender la maldad a través del amor incondicional. Es un show perverso que no tiene resultados positivos. Es una visita al infierno mismo. Pero si algo tiene la película es que nunca dejamos de aceptar a quien entiende a Kevin. Es la traducción de la aceptación como acto primitivo de una madre que no tiene otra opción que ser madre.

En Joshua, los padres parecen haber tenido esa opción desde un inicio y fue una condena el camino elegido. Es algo que afecta al pequeño Joshua. Y algo que la película contempla como razón de ser. En Joshua, una pareja acaba de tener una niña. Es la hermanita de Joshua quien ve metódicamente como su familia es convertida por la llegada. Sin importar cuan prodigioso sea con sus pensamientos, habilidades musicales y hasta su disposición a ayudar en casa, nada puede hacer que Joshua sea el centro de atención. Su mirada es cabizbaja y silente. Las cosas empiezan a girar hacia lo peligroso cuando eventos extraños empiezan a ocurrir y nadie sospecha del niño. Y no hay nada que la película haga para ocultar quién está ocasionando esto.

Joshua es una sentencia clara de un personaje. Es una película que no asocia demasiado a su género con la intriga, sino con los límites de lo que puede llegar a hacer alguien sumamente inteligente cuando las cosas no ocurren a su manera.

Con un grupo de actores reconocidos, pareciera que acá la trama irá hacia un lugar distinto al que estamos acostumbrados. Pero esto no ocurre y Joshua se mantiene al borde de su fórmula, jugando mucho con el efecto del comportamiento del chico en la actitud de sus padres. Cuando en la película de Ramsay, la madre debía entender la maldad materializada para poder continuar, acá ambos padres son víctimas inevitables de un juego que nunca tuvieron oportunidad de ganar. Son perdedores en todas las movidas maestras de un niño cuyo propósito es revelado magistralmente en los últimos segundos de la película.

No recuerdo que Joshua haya tenido un estreno amplio. Llegué tarde a ella porque nunca le había dado demasiada importancia. Pero es una entrega decente de un subgénero difícil de atender en Hollywood. Siempre tendremos problemas con los niños que tienen demasiada suerte y se salen con la suya siendo malos. Pero lo tenebroso de esta ocasión es que Joshua no tiene suerte. Es un chico que está logrando todo lo que se propone con una facilidad admirable. Tal vez asocie demasiado a dos películas sin ningún tipo de enlace. Pero es inevitable. Kevin y Joshua son del linaje que no debería existir, uno que representa la maldad natural. La primitiva que nadie puede entender y que termina siendo más letal que cualquiera.

 Calificación: **1/2

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