Crítica cine: La Llorona (2019)

En la casa de un ex dictador en Guatemala, su familia empieza a lidiar con la paranoia, la necesidad de venganza del pueblo, y las leyendas que nunca mueren.

Dirigida por: Jayro Bustamante.

Protagonizada por: María Mercedes Coroy, Sabrina De La Hoz, Julio Diaz, Juan Pablo Olyslager, Ayla-Elea Hurtado, María Telón, Margarita Kénefic.

País: Guatemala, Francia.

Género: Horror.

Duración: 97 minutos.

No se suele enmarcar el cine de género en un contexto realista. Es algo que poco funciona, y a veces ni siquiera tiene mucho sentido lo que se pretende hacer. Creo que son dos mundos difíciles de mezclar. Y si el horror tiene como objetivo generar escapismo, entonces son dos sectores que por salud del arte, deben mantenerse separados.

Entre estos escenarios que no suelen mezclarse con el horror está la política con sus productos derivados. No recuerdo un momento en el que Hollywood contado con la audacia de hacerlo (tal vez con la situación actual, no tarden en hacer algo). Lo entiendo y así sigo creyendo en el género como una perfecta manera de emular sentimientos y contar metáforas relevantes con el tumulto social que vivimos a diario.

Pero aparece La Llorona, de Jayro Bustamante, y rompe cualquier apreciación banal que tuve sobre el efecto de la situación social con el género de la sangre, la violencia y el miedo. Es una de esas películas con amplias posibilidades de desarrollo. Con un nivel de producción altísimo. Pero también con un director que entiende lo que quiere contar: una historia distinta de horror. Una cuyas raíces están en la conciencia social de un país que ha sido abatido por una lucha interminable de clases. Nada pudo haberme preparado para La Llorona y el estilo adoptado por el director. Y así es cómo una película de horror debería hacer presencia siempre.

En Guatemala, un dictador está siendo juzgado por un posible genocidio. Su país vive un descontento social entre la transición de sistemas políticos y una necesidad constante de hacer justicia. La familia de el ex militar está a merced del desastre social que el juicio genera, y están apenas saliendo de la burbuja de una realidad que nunca quisieron asumir. Pero todo está saliendo bien para este vil hombre. Se victimiza, y no asume su responsabilidad. Sus sirvientes lo están abandonando porque ronda en las noches con una pistola persiguiendo a los espíritus que lo acechan. Su hija se cuestiona sobre la realidad del poder. Y cuando a su casa llega una chica para trabajar como sirvienta, empieza la decaída hacia el reencuentro con el pasado que esconde la maldad y la realidad de un tirano.

Ustedes podrían preguntarse “¿dónde está el horror?”. Esa leyenda que se menciona en el título. Y lo mismo me preguntaba yo cuando La Llorona se desarrollaba y no hacía mención de su fórmula. Cuando su primer acto culminó, me percaté del tipo de película que estaba viendo. Agradecí a su director y seguí. Como esperaba, el resultado fue positivo. Una experiencia marcada por un elemento de realismo que es mucho más aterrador que cualquier fantasma que flota y deambula.

Cine centroamericano que exuda relevancia con un contexto válido. Este es el horror que importa a muchos y que a otros le parecerá injusto considerando el marcado toque político que la película a veces acarrea. Pero no se trata de lados, ni de tendencias. Se trata del horror del poder, ese autoritarismo que tanto daño hace y tanto se siente hoy en día. Bustamante es un director maduro, con la sensibilidad suficiente para ubicar la voz del ancestro en medio de la actualidad. Lo hace con una película de horror. Simplemente admirable.

Calificación: ***

Un trailer

Leave a Reply

%d bloggers like this: