Crítica cine: Lavender (2016)

Jane no recuerda el pasado, pero un accidente le hace tener visiones sobre el secreto de un crimen en el que estuvo involucrada hace mucho tiempo.

Dirigida por: Ed Gass-Donnelly.

Protagonizada por: Abbie Cornish, Dermot Mulroney, Justin Long, Diego Klattenhoff, Peyton Kennedy, Lola Flanery, Sarah Abbott, Mackenzie Muldoon.

País: Canadá.

Género: Thriller, horror.

Duración: 92 minutos.

Creo que uno de los misterios comunes a la hora de evaluar una película que, sigue siendo un resultado final de una previsa evaluación de los productores, está en la decisión de revelar algo que no necesariamente es bueno. Aunque sepamos que hay películas con los targets bien planificados, y aunque sepamos que no todo puede ser una obra de arte, como espectadores confíamos en quiénes están detrás de una decisión final, esos ejecutivos que cuentan con un criterio marcado, dominado por la necesidad de ganar dinero pero orientado de alguna manera a la calidad artística.

Entonces, ¿cómo Lavender se estrena? ¿Cómo algo tan fallido y tan mediocre se convierte en el producto final de un cineasta que supuestamente conoce algo de técnica narrativa? El misterio está ahí en un armado de elementos que forman la premisa, y se logra una burla al buen gusto en el género elegido. Lavender es una oportunidad perdida, pero tampoco creo que las esperanzas hayan valido en algún momento. Es un producto destinado al fracaso.

La falta de naturaleza es un factor que muchos guiones tienen en común. Dichos guiones carecen de una fluida historia cuyos altibajos se sientan como parte de una tragedia, un logro, o un cuento que vale la pena contar. En Lavender supuestamente hay un planteamiento lógico. Y es que la protagonista viene de un pásado trágico. En apenas minutos vemos como una familia sufre un ataque de algo. Ese algo podría ser el propio padre, o la única sobreviviente. Nadie sabe. Décadas después, con su propia familia, esta sobreviviente sufre un accidente que le trae de nuevo los recuerdos. Ella decide ir a una casa que, esconde ese “ayer” que ahora recuerda. Fantasmas del pasado, reencuentros con familiares, y la presencia infantil que parece tener el contacto único con la verdad, hacen del tercer acto de Lavender una incongruencia tras otra.

Fuera de la cuestionable capacidad de su actriz principal, el conflicto de Lavender podría haber funcionado por sí mismo. Es una historia que mejor planteada y explicada, podría haber funcionado sin necesidad de adornar con alardes de tensión y género que se sienten disonantes con el espíritu de la película. Ese personaje principal, en el que la película se apoya en un 100% pasa por múltiples capas sospechosas de culpa. Algo le pasa a esta chica, y el “qué” parece ser una serie de intentos fallidos por parte de dos guionistas que no se ponen de acuerdo para decidir qué tiene esta chica. Sí, dos personas hicieron esto.

Película de horror, de suspenso, o un thriller poco entendido, Lavender fue una decisión precipitada después de buscar algo que pudiera transcurrir rápido. Mala nuestra. A veces hay que pensar un poco más y ver más allá de un tráiler que suele contar algo distinto de ese producto final. A veces no se trata de perder el tiempo. A veces es pensar en varias posibilidades que podían haber sido mejores en materia de resultado. Si hay algo peor que Abbie Cornish actuando, es el diseño del personaje de la hija de la protagonista. No soy el mejor fanático de este tipo de personajes. Pero acá se trata del extremo opuesto. No lo voy a decir. Es muy, muy desagradable. Pero no voy a decir qué debería pasarle.

Calificación: *

Un trailer

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