Crítica cine: Les Diaboliques (1955)

Un complot entre dos mujeres para deshacerse de un hombre terrible genera eventos extraños cuando el cuerpo desaparece.

Dirigida por: Henri-Georges Clouzot.

Protagonizada por: Simone Signoret, Véra Clouzot, Paul Meurisse, Charles Vanel, Jean Brochard, Thérèse Dorny, Georges Chamarat, Michel Serrault, Georges Poujouly.

País: Francia.

Género: Horror, suspenso.

Duración: 107 minutos.

Muchos saben y entienden el por qué Psycho de Alfred Hitchcock, aparte de ser un clásico reconocido, es una de las películas que siempre uso de referencia para que se entienda el origen de un todo que hoy en día parece ser más relevante que nunca. El horror, como primitivo género y uno que demuestra éxito seguro, se asocia con el miedo de forma automática. Y me parece que por respeto, uno siempre debe entender de dónde vino todo eso que hoy disfrutamos tanto, así sea en una sala de cine oscura o en la comodidad del hogar. El clásico de Hitchcock y lo que podría ser su única película de horror, es precisamente un conjunto de eso que tanto se usa hoy.

Ahora me pregunto: ¿Cómo hago para explicar que antes de Psycho, hubo una inspiración considerada por Hitchcock y que se esconde como un secreto desafortunado en Hollywood?

Reimaginada en el año 1996, y con un pésimo resultado, Les Diabolique de Henri-Georges Clouzot, es un hermoso ensayo de género que constituye una construcción acertada de personajes y una estructura en su guion que funciona al ritmo de un misterio con distintas vertientes y con una absoluta verdad detrás de lo que vemos. Es también, aunque poco se reconozca en la industria, esa película que Hitch siempre quiso hacer y por astucia de alguien más no lo logró.

Poco contaré debido a la importancia de la sorpresa en su argumento. Les Diaboliques cuenta la historia de dos mujeres atormentadas por el mismo hombre. Una de las mujeres es la dueña de una escuela, y la otra es una maestra de esa escuela. Quien administra la escuela es un soberbio hombre lleno de ira. Pero también es reconocido que tiene una relación con ambas de estas mujeres, quienes idean un plan para deshacerse de este monstruo. El complot aparenta salir bien, y ambas escapan. Pero entre el miedo y la desesperación, empiezan a sospechar de que no anda bien. Cuando el cuerpo desaparece y los estudiantes empiezan a reportar avistamientos del hombre, se dan cuenta de que quizás alguien volvió de la muerte para vengarse.

Mi papá siempre me decía que los últimos minutos de Les Diaboliques me iban a desordenar mentalmente y tenía razón. Su enseñanza no fue suficiente para prepararme para lo que ocurre en el cierre de una película muy bien construida. Ni siquiera el remake del ’96 fue relevante a la hora de regresar a ese mundo sórdido de venganza y misteriosos fantasmas. En Les Diaboliques se recurre al uso de una sospecha como motivo. Hasta su última escena, hay un acertijo en juego y cuando el mismo se resuelve, y respiramos, queremos volver a ver y certificar que todo tiene sentido. No se trata de justicia. Se trata del efecto de la revelación que aloja un momento dorado para quienes disfrutamos tanto del misterio y consecuente suspenso.

No sé cuanto podía haber hecho Hitchcock con Les Diaboliques. Creo que su turno pasó y justo así él mismo apreciaba lo que era un filme de pesado suspenso. Su respuesta fue una de las mejores películas de género de la historia. Pero sin ánimos de comparar, creo que Les Diaboliques es una clase magistral en materia de guion, y de cómo diseñar personajes con sentidos múltiples. Si a eso agregamos una atmósfera aterradora, la fórmula se completa.

Calificación: ***

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