Crítica cine: Noroi (2005)

Clásico japonés del “found footage” cuya efectividad es cuestionable pero no podemos negar que algunos momentos tiene.

Dirigida por: Kôji Shiraishi.

Protagonizada por: Marika Matsumoto, Ai Ijima, Jin Muraki, Rio Kanno, Tomono Kuga.

País: Japón.

Género: Horror.

Duración: 115 minutos.

Después de que la bruja de Blair tomó al mundo por sorpresa y le diera un vuelco al género de horror, muchos aprovecharon la onda expansiva y crearon a partir de un estilo original, económico y ampliamente efectivo. Es algo que no podemos dejar de destacar porque hasta el día de hoy se siguen estrenando películas basadas en “metraje que alguien encontró”. Y si bien algunas son mejores que otras, no podemos negar que siempre estamos dispuestos a verlas. Una cosa es la efectividad de una película, y otra cosa es la garantía de que siempre vamos a ver las películas.

En Japón aprovecharon también. Con la aparición del aclamado “j-horror” el mundo parecía estar dispuesto a cambiar su enfoque a lo que el país asiático podía hacer con sus leyendas adaptadas a la gran pantalla. Y si a esa fórmula se le añadía el “found footage” entonces todo apuntaba a un acierto seguro. No muchas de estas películas obtuvimos. Noroi es una de ellas, y a ella llegué tarde. Es una de esas películas que en la actualidad no son fáciles de conseguir. Han pasado casi quince años, y Noroi está en una especie de limbo en distribución. Por suerte existe Shudder, el servicio de streaming de horror, y así llegamos a esta leyenda. Tarde pero seguro.

Noroi parece más ensayo que otra cosa. Es una económica propuesta que cumple los requisitos del género. Pero no hace mucho más que eso. Su historia es poco clara. Estamos en compañía de un investigador paranormal que ha abocado su atención a una serie de eventos sobrenaturales que al principio parecen no estar asociados, pero poco a poco este hombre va descubriendo un extraño enlace que más tiene que ver con folklore que otra cosa.

Pero no ocurre lo esperado. Noroi no es de ese tipo de películas cuyas escenas incomprensibles son justificadas por un clímax. Y aunque todos piensen lo contrario, en lo particular siempre tuve más preguntas que respuestas. En todo caso, Noroi es más apreciable como una colección de episodios de índole sobrenatural que confluyen en la obsesión de un hombre por resolver los misterios que le rodean. Así Noroi podría funcionar. Con su atributo principal de “slow burn” y con la tétrica dependencia de la tecnología limitada, es una película que a los fanáticos del subgénero podría gustar mucho.

Personalmente creo que hay muchas más historias por contar. Creo que la dependencia absoluta a veces no funciona bien. Y en Noroi la historia que nutre la motivación del artista detrás de la cámara es poco clara. Entiendo que ese clímax sea la respuesta, pero creo que 115 minutos de preparación podrían haberse utilizado mucho mejor. No hay justificación para que este tipo de películas sean tan largas. No existe forma de colocar información que pueda ayudar a que la experiencia sea más satisfactoria.

Pero también creo que el trabajo de cualquier artista debe ser respetado. Y aunque Noroi no sea mi favorita del género, debo admitir que en ocasiones pensaba que iba a lanzar el control remoto contra el televisor. Se me heló la sangre en algunas ocasiones. Y ese trasfondo folklórico es magnífico. De eso me hubiera gustado ver más porque creo que ahí está lo que vale la pena contar. Quizás no es un formato “found footage”, sino algo más tradicional. Pero era la época. Lo entiendo por completo.

Calificación: **1/2

Un trailer

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