Crítica cine: Onward (2020)

Última aventura de Pixar con mucha magia, hermandad, y centauros.

Dirigida por: Dan Scanlon.

Voces de: Tom Holland, Chris Pratt, Julia Louis-Dreyfus, Octavia Spencer, Wilmer Valderrama, Kyle Bornheimer, Mel Rodriguez, Lena Waithe, Ali Wong, Grey Griffin, Tracey Ullman, George Psarras, John Ratzenberger.

País: Estados Unidos.

Género: Infantiles, animada.

Duración: 103 minutos.

De las historias que Pixar nos ha brindado a lo largo de su presencia como pioneros en el cine de animación, no recuerdo algo como Onward. Es una trama que difícilmente pueda lograr un insight en el espectador, y solo se mantiene estable a lo largo de su metraje por la calidad de su imagen y un alocado sentido de desarrollo de sus personajes. Es una película para chicos que nunca logra transmitir completamente lo que cuenta para que el adulto, quién normalmente suele disfrutar las películas de la casa de la lamparita, pueda sentirse a gusto y no solo sea un acompañante. Algo se logra desde un sentido forzado, pero no existe esa captura automática de Pixar a la que estamos acostumbrados.

Lograr el éxito no es fácil. Y menos cuando se trata de una entrega tras otra. Es por esto que a Onward no se le puede catalogar de la misma manera que una segunda entrega de las princesas congeladas o de los juguetes en peligro. Si la ubicamos en un escalón menor y menos ambicioso, es una película decente con una premisa que conmoverá a más de uno.

En un mundo de fantasía existen los trolls, los dragones y los gnomos. Pero no hay características épicas o típicas de ese género. Ni siquiera los humanos existen. Ellos son quienes viven en edificios, manejan, y utilizan celulares. Es un mundo moderno en el que se han perdido tradiciones culturales como nos ocurre a nosotros. Uno de esos valores es la magia. Un adolescente que está cumpliendo 16 años vive con su hermano mayor y su madre. Recibe como regalo una carta que su padre dejó junto a la orden de abrir en ese día. Cuando el chico lee, se da cuenta de que su padre tenía conocimientos de magia y, por alguna razón, la película se desarrolla como una aventura de hermanos que buscan la forma de revivir a su padre por un solo día.

En una instancia inicial Onward parece un ensayo de algo que pudo haber sido más explotado y por falta de tiempo no se hizo. Es una película cuya sustancia es leve, pero su marco es increíble. Como si una idea hubiese tenido que ser ejecutada sin necesidad y queda en evidencia lo mucho que podían haber hecho con una temática de ese estilo. Hay momentos repetitivos en la trama, y hay personajes que no logran una conexión instantánea como suele lograrlo Disney. Es una película de poca personalidad y con una clara necesidad de apurarse para brindarnos un tercer acto que ni siquiera termina como esperamos.

Sí, su insight es marcado y efectivo. Lo que ocurre en el conflicto es algo que inevitablemente sentiremos si tan solo entendemos lo que es tener un hermano o hermana. Onward aterriza de forma abrupta y nos somete a un mínimamente dramático desenlace que funciona y casi inhabilita todo lo que vimos antes. Quizás eso es mejor. Se trata de una experiencia poco relevante que divide demasiado a su público entre chicos que salen deslumbrados por todo lo visualmente espectacular, y por otro lado deja a los adultos pensar en una relación más importante de la que que podemos imaginar. Pero ese punto medio, tan perfectamente administrado por Pixar, no existe acá. Lamento decir que es una falla irremediable, pero que seguramente olvidaremos pronto.

Calificación: **1/2

Un trailer

2 Replies to “Crítica cine: Onward (2020)”

  1. No tienes más que palabreria, no se quien te da derecho a ti a tumbar películas, haznos un favor no critiques nada. A y sobre tu crítica de la peli subcoreana de un mounstuo del 2006 del director de parasitos espero te la comas con patatas

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