Crítica cine: Phantom Thread (2017)

Un diseñador se enamora de una chica que se convierte en su musa y la causa de su inminente descenso.

Dirigida por: Paul Thomas Anderson.

Protagonizada por: Daniel Day-Lewis, Vicky Krieps, Lesley Manville, Richard Graham, Bern Collaco, Jane Perry, Camilla Rutherford, Pip Phillips, Dave Simon, Ingrid Sophie Schram, Lujza Richter, Julie Vollono, Sue Clark, Joan Brown, Harriet Leitch, Dinah Nicholson, Julie Duck, Maryanne Frost, Elli Banks, Amy Cunningham, Amber Brabant, Gina McKee, Philip Franks, Brian Gleeson, Harriet Sansom Harris, Silas Carson, Phyllis MacMahon, Martin Dew, Tim Ahern, Sarah Lamesch, Julia Davis.

País: Estados Unidos.

Género: Drama, romance.

Duración: 130 minutos.

Considero que Paul Thomas Anderson tiene una categoría bien establecida de un moderno director que tiene la capacidad de desarrollar caminos emocionales que no muchos pueden siquiera ver. Sus historias arrancan desde un escalón seguro, ambientado en lo mundano, y en algo tan íntimo que nunca puede ser criticado. Es un plano personal. Pero luego Anderson nos lleva por algo que no suele terminar bien para sus personajes. Es como si el director quisiera ver lo peor de cada quién y hacer una película sobre ello. Podría sonar como algo negativo pero no lo es. Aseguro que no. Es un tema de visión que no muchos comparten. Sus finales pueden ser felices, abiertos o poco optimistas para a quienes ya sometió por un buen rato. Entonces, ¿cómo evitar el pesimismo con sus propuestas?

Somos inevitablemente trágicos. Y nos encanta encontrar historias trágicas para vivirlas. Llámenlo masoquismo o como sea, pero somos así. No podemos esperar para que Anderson tome sus propios personajes y los desgarre dolorosamente. La luz al final del túnel es confusa, demasiado personal pero brillante.

Phantom Thread es un viaje muy particular por una relación cuyo inicio y fin es tan terrenal que es difícil poder plasmar a la película en una posición que no sea la del “romance que no podía terminar bien”. Un diseñador super exitoso pasa sus días en medio de una obsesiva rutina y alcanzando la perfección. Su única compañera y confidente es su hermana cuya mirada fría es premeditada y fulminante. Pero Reynolds Woodcock es un hombre que necesita inspiración y descanso, y en un viaje remoto consigue a quien podría ser su próximo amor, luego de que a la última la descartó con la frialdad que lo caracteriza. Lo que se desata es una tóxica búsqueda de logros y fallos que raya en lo peligroso de la inocencia mal identificada. Alma y Reynolds no nacieron el uno para el otro, pero al parecer es inevitable que terminen así.

Con la presencia de un Daniel Day-Lewis dedicado al 100% (en el que supuestamente es el último rol de su corta carrera), poco puede salir mal con el drama. Sin embargo, el actor no es tan fuerte como la intensidad con la que Anderson dibuja a una relación reactiva, que no tiene escrúpulos a la hora de romper el molde que el espectador puede crear. En Phantom Thread ocurre aquello que no imaginamos pero que tampoco es necesario para que la película concluya de forma “correcta”. Pero Anderson tiene jugadas bien pensadas y que buscan un propósito final que no tiene imperfectos. Esta es una historia de amor ambientada en una casa misteriosa en la que hay tantos niveles como posibilidades. Pero lo que Anderson establece en el tercer acto es esencial. Quizás no se trata de una tragedia, pero quizás es el inicio de una. Un descenso lento hacia una condición insana y real que ni el mejor vestido puede ocultar. Phantom Thread no es la mejor película de Paul Thomas Anderson pero es una marca importante en un género que le funciona muy bien al director, sobre todo con aquello que suele hacer en sus personajes.

Calificación: ***

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