Crítica cine: Possum (2018)

Cuando vuelve a la casa en la que creció, un extraño artista se reencuentra con un familiar y los secretos del pasado.

Dirigida por: Matthew Holness.

Protagonizada por: Sean Harris, Alun Armstrong, Simon Bubb, Andy Blithe.

País: Reino Unido.

Género: Suspenso, horror.

Duración: 85 minutos.

Creo que hay algo que se comparte en todas las películas que se salen del molde típico de los géneros que están en las salas de cine. Ese algo es el “experimento”, un atributo inevitable de todas las películas que se atreven a contar historias no habituales, de personajes extraños, y ambientadas en escenarios que no podemos identificar para ubicarnos. De los experimentos salen cosas buenas. De algunos solamente obtenemos fallas. Y de otros aparecen cosas como Possum, una película indiscutiblemente rara sobre el poder del secreto y la expresión. Cada quien absorbe la información de dicha película como prefiere y, en mi caso muy particular, me quedo con la imagen de los demonios que inundan el pasado y que conforman el presente. Esta es una de esas películas que se quedan contigo después de varios días, objetivo que su director confirmó desde un principio. Lo lograste Matthew.

Definida como un thriller psicológico por muchos, Possum no cae en ninguna casilla que conozcamos. No hay nada como ella y dudo que podamos encontrar algo para comparar. Este filme de pocas características lógicas se puede ubicar en el escenario “lynchiano” de aquello que es inevitable. Su personaje principal es Philip, un artista cuyo talento es manejar un títere en forma de araña gigante con cabeza humana. La guarda en un bolso, del cual trata de deshacerse varias veces, y de alguna forma siempre aparece en su casa. En esta casa reside el tío de Philip. Es claro que hay un pasado entre ambos que ha definido la relación de terror que Philip tiene con su tío, quien parece siempre estar al acecho y busca el contacto con Philip. Entre visiones de un títere que tiene vida propia, un posible crimen en el que está involucrado y la falta de descanso de Philip, se desarrolla Possum, una horrible visión sobre el abuso y los efectos del mismo.

Es inevitable pensar en las influencias de Matthew Holness para construir Possum. Y es algo que tampoco el director ha querido esconder cuando debe justificar algo que su película contiene. El estilo abordado es preciso y prácticamente perfecto; tanto en la forma como en el fondo. Possum no es una colección lineal de escenas. Es una pesadilla que se ambienta en la mente de alguien cuya salud mental ha estado ausente por mucho tiempo. Conocer la historia de Philip no es necesario. Lo relevante es el efecto de lo que le ha ocurrido. Agradezco enormemente la carencia del flashback común que hubiese justificado de alguna forma lo que ocurre con este hombre. Possum no necesita razón, es una visita a un rincón oscuro de la psiquis de alguien que nunca le dio la bienvenida a la bondad o al cariño. Es terror puro lo que se aloja en su motivación y sus reacciones.

Es muy positivo que el elemento de horror en Possum sea tan poco explotado. Podría haber sido la decisión de su director y prefiere mantener a su película en el tono de la duda, la revelación tardía y la justificación por medio del trauma del realismo. Aunque obtengamos escenas escalofriantes, no podría decir que hay jump scares, o hay una variante sensación de miedo. Possum es una película incómoda y que genera su efecto de esta manera. Obligándonos a buscar algo de color en esta horrible versión del infierno.

Calificación: ***

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