Crítica cine: Scream 3 (2000)

El “cierre” de una saga que nos hizo creer en el cine moderno de horror otra vez, es decente.

Dirigida por: Wes Craven.

Protagonizada por: Neve Campbell, Courteney Cox, David Arquette, Patrick Dempsey, Jenny McCarthy, Parker Posey, Deon Richmond, Scott Foley, Lance Henriksen, Matt Keeslar, Emily Mortimer, Patrick Warburton, Liev Schreiber, Carrie Fisher, Kelly Rutherford, Heather Matarazzo, Jamie Kennedy, Jason Mewes, Kevin Smith.

País: Estados Unidos.

Género: Horror.

Duración: 117 minutos.

El cine moderno de horror carece de inteligencia en su mayoría. Las franquicias dominan, jump scares baratos abundan, y la violencia gráfica es tan común que ya ni sorprende. Pocas veces el cineasta detrás de la cámara se esmera por construir algo digno de deconstruir. Los últimos años hemos notado un crecimiento notable en el catálogo de propuestas que podrían cambiar esto. La tendencia es prometedora. Pero lo que sí parece común es que las franquicias necesitan cumplir con fórmulas repetidas o narrativas conservadoras para poder vender. Una de las pocas ocasiones en las que algo sobresalió fue en este cierre de la saga conocida como Scream, cuyos elementos ya habían sido agotados en una secuela y quizás una tercera parte había sido innecesaria. Pero Wes Craven estaba en esa silla. Dirigiendo y cerrando ciclos. Enseñando y revolucionando con una práctica que hoy en día parece ser más relevante que nunca: ¿Cómo hacer una película decente de horror en esta era sin que ningún elemento se filtre en Internet?

Pero sacando el reto de Craven, Scream 3 es una tercera parte que requiere atención constante y mucho interés. Sólo quiénes estuvieron involucrados en el surgimiento de la franquicia podrán acompañar con empeño lo que acá ocurre. Y es que ahora vamos al pasado nuevamente. Esta vez Sidney está lejos del mundo. Apartada en una cabaña remota. Cuando empiezan a aparecer cuerpos y todo apunta a la producción de Stab 3 (esta franquicia que existe en el universo Scream como la adaptación al cine de los de hechos de la vida real), Sidney decide aparecer. Las fotos de su madre han estado apareciendo en las escenas del crimen. Alguien no ha dejado ir a Maureen Prescott todavía. Hollywood en los 70, actores y personajes de la vida “real”, y una presencia más importante de la policía, son factores que resaltan en Scream 3, ese paso en falso para cerrar las aventuras de Ghostface.

Scream 3 parte de un principio arriesgado tal como se hizo en Scream 2. El amor por el cine de horror y e ir hacia lo “meta” de una trilogía que cierra. Ambos Craven usa para formar una película fugaz, que no admite innovación y tampoco sufre de ser monótona. La burla por lo propio y partir de ahí, es algo que Craven dominó en la secuela y acá usa para manipular a sus personajes que no parecieran estar en una película de horror, sino en una reunión divertida. Scream 3 es tanto de comedia como de horror. Inclusive en su tercer acto, que repite la estructura con las anteriores, es un montaje rápido y divertido.

Esperar mucho de Scream 3 es no conocer el camino tomado para llegar ahí. Craven realiza ese cierre por necesidad y no porque está inspirado y en el guion demuestra sus emociones. Stab 3 es una película carente de mucho contenido y sus estrellas no tienen mucha motivación por estar ahí. Solo están para cumplir un contrato. Es un reflejo de lo que quizás ocurría detrás de las cámaras, cuando se dieron cuenta de cuán necesario era seguir y dejar ir. Y si este no era el caso, entonces Craven jugó con nosotros y asumió un riesgo que le salió sumamente bien para ser una tercera parte.

Calificación: **1/2

Un trailer

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