Crítica cine: Searching for Sugar Man (2012)

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Dos hombres de Sudáfrica emprenden una búsqueda para encontrar al músico enigmático Rodríguez.

Dirigida por: Malik Bendjelloul.

País: Estados Unidos.

Genero: Documental.

Duración: 104 minutos.

Rodríguez fue un artista de los años 70 que nunca pudo salir adelante. De esto nos enteremos durante los primeros minutos de Searching for sugar man. El personaje, la música, todo esto fue tragado por una época de éxtasis musical en la que cualquier persona con una guitarra podía cantar una canción de protesta. Y a pesar de todo esto, quienes hablan en pantalla afirman que fue uno de los músicos más importantes de la historia. Con solo dos discos en su haber, Rodríguez se conforma como un héroe anónimo. Cuando el documental empieza con esta premisa, vemos que podemos estar al frente de una biografía generada por testimonios de quienes conocieron a Rodríguez quien aparentemente un día se prendió en fuego en el escenario y ahí falleció. Pero resulta que no es. Searching for sugar man es un documento que da justicia a un cantante, su talento, y su retorno a la mente de quienes gozan de su  música. Puede sonar como el argumento simplista de cualquier película del género, pero sin duda alguna, Searching for sugar man es uno de los mejores documentales del año.

Este tipo de películas sobreviven por la trascendencia de quienes analizan y a quienes toman como sujeto. Si bien el reconocimiento de Rodríguez no es absoluto, la película cuenta la historia como debe ser contada y nunca manipula. En Sudáfrica, Rodríguez siempre fue un héroe. Sus canciones modelaron a montones de artistas y son rezos que todavía la gente considera parte del día a día. Estos discos de Rodríguez fueron populares allá en aquel país remoto en ese momento. Hoy sus discos son un estilo de vida. La película básicamente va sobre la búsqueda de Rodríguez por sudafricanos que simplemente quieren saber más sobre ese personaje con canciones que dijeron todo sobre la época. Cuando el personaje en cuestión es encontrado, sentimos la maravilla de ese sentimiento. No es haber encontrado al héroe. Es haber encontrado de la manera de saber quién era esa persona de la cual nadie sabía nada.

La película es espectacular por la sencilla razón de que se presenta como documento histórico de una aventura por descubrir un enigma. Cualquier descubrimiento nuevo, cualquier detalle se siente como un triunfo mientras miramos. Y cuando vemos a Rodríguez como es ahora, es casi imposible de describir. Es un hombre lleno de energía, cuya humildad es amplificada por su silencio constante. Así lo pinta el documental desde todo momento y así lo deja. Nunca hay fanfarria ni sorpresas. Rodríguez es descubierto por medio mundo y nunca cambia su manera de ver las cosas. Rodríguez no dice en pantalla que quiere seguir cantando. No dice nada de esto. Pareciera que el cantante tiene un destino: ser famoso en otro lado que no es su hogar. Es emocionante ver cómo la gente al fin recibe al héroe que nunca vio. Pero ver a Rodriguez tomar una guitarra y empezar a cantar es casi un acontecimiento en el cine. El documental por más completo que sea, no hace justicia a la fortaleza del cantante como un ser humano que la gente no apreció. Rodríguez es tan enigmático que es difícil entender su misión en vida. Aunque al finalizar, podemos indagar. En mi opinión nos regaló dos perfectos discos llenos de canciones perfectas sobre la época.

Si después de leer esto todavía no tienen ganas de ver la película, hagan un experimento. No vean la película sino hasta escuchar la música de Rodríguez. Búsquenla por donde puedan y escuchen. Les garantizo que después verán las cosas con otro punto de vista.

Calificación: ****

Un trailer

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