Crítica cine: Suburbicon (2017)

Una familia es atormentada por un crimen curioso en el que convenientemente muchas piezas se movieron para una reorganización de sus miembros.

Dirigida por: George Clooney.

Protagonizada por: Matt Damon, Julianne Moore, Oscar Isaac, Glenn Fleshler, Michael D. Cohen, Noah Jupe, Steve Monroe, Gary Basaraba, George Todd McLachlan, Carter Hastings, Dash Williams, Alex Hassell, Lauren Burns, Tony Espinosa.

País: Estados Unidos.

Género: Thriller, comedia.

Duración: 101 minutos.

Admito que fue difícil alejarme de la turba de odio que Suburbicon generó desde su estreno. Fue una película que todo el mundo criticó y su fracaso comercial fue tan notorio que muchos no entendieron como el estudio que la produjo sigue en pie, considerando la cantidad de estrellas que el contrato de la filmación incluyó. Desde su concepción creo que fue una película poco entendida y que tampoco tenía intención de generar interés en todos los espectadores. Sabía de qué iba, y voluntariamente la dejé pasar para ver si el tiempo le servía de perdón y podía olvidar el prejuicio del que es casi imposible mantenerse aparte. Parece mentira que hoy “film twitter” sea un tema que exista y de tanto de qué hablar.

Y hoy creo que Suburbicon no fue una oportunidad aprovechada. Creo que es una pésima dosis de dos conflictos que no se pueden asociar en una puesta en escena expresa como la que adopta George Clooney desde su silla cómoda de director. Es inevitable ver el problema que un guion mal administrado causa en un resultado final que deja un sabor a una comida que no se cocinó por completo. Pero esto alguien lo aprobó. Y así mismo debe verse. No es una basura como muchos la calificaron. Es simplemente una ejecución pobre y casi ingenua.

En Suburbicon, la urbanización moderna que mezcla el futuro con la autenticidad de un progreso de los 60, nada malo ocurre. Los comerciales lo dicen. Sus habitantes lo confirman. Pero un día una familia afroamericana se muda a una casa en medio de todo. La aceptación no es una opción. Poco a poco empiezan a ser observados y afuera se empieza a formar un tumulto de gente que quiere que se larguen. Pero esta no es la historia de Suburbicon.

Los vecinos de esta familia han sido marcados por la tragedia. La madre ha quedado en silla de ruedas después de un accidente, y su hermana gemela ha venido a vivir con ellos. El padre parece ser ideal, y el hijo se convierte en el improbable amigo de su vecino. Pero una noche llegan maleantes a la casa y los atan. Al otro día, la chica de la silla de ruedas ha fallecido, y el resto ha sobrevivido. El hijo empieza a sospechar de un juego de traición por los adultos que le rodean, y aquí se desarrolla la otra porción del pastel que Clooney dirige.

Los conflictos son tan distintos, y llevan ritmos disparejos. Clooney no puede confluir ambas tramas en ningún momento y por eso hay disonancia en el tema central de Suburbicon, una innecesaria película que costó mucho dinero y que se pudo haber hecho mucho mejor. Descartar cualquiera de las dos historias hubiese sido proporcional al éxito de la otra porque ambas son relevantes en un contexto como el de la película: la remoción de las máscaras para mostrar la verdad detrás de un hipócrita cambio. Suburbicon es una rápida pasada por un momento ficticio de una realidad que muchos vivieron. Pero su elemento de comedia no es congruente; aunque sea protagonizado por el mejor personaje de la película, interpretado por Oscar Isaac.

Sí, esperé tiempo para no caer en el prejuicio de las masas. Pero es imposible rescatar a Suburbicon de ser una mancha en el catálogo de todos los que estuvieron involucrados con la película.

Calificación: **

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