Crítica cine: Sweetheart (2019)

Un accidente en el mar deja a Jenn en una isla en la que debe sobrevivir mientras espera rescate. Pero algo ocurre en las noches en ese sitio remoto.

Dirigida por: J.D. Dillard.

Protagonizada por: Kiersey Clemons, Emory Cohen, Hannah Mangan Lawrence, Andrew Crawford.

País: Estados Unidos.

Género: Thriller.

Duración: 82 minutos.

Los primeros minutos de Sweetheart ya los vimos antes. Es una iteración más de la típica película en la que ha habido un accidente en altamar y quien sobrevive se despierta en la orilla de una isla desolada. Minutos después empieza a recopilar cualquier cosa que encuentre y así arma una especie de kit de supervivencia. La primera noche siempre es la peor. Y no hay experticia en ningún tipo de ámbito de supervivencia. No hay otros sobrevivientes. Acá hay soledad y nada más. La tristeza no tarda en llegar. La desesperación es una posibilidad posterior. Por suerte este tipo de fórmulas son necesarias pero no determinantes. Sweetheart es una película que no se desvía del terreno conocido en lo que nos plantea. Pero nos propone al mismo tiempo una extrema probabilidad de peligro que nunca vamos a imaginar si nos encontramos en la situación de nuestro personaje principal. El hecho despierta la atención, pero lo que le ocurre a nuestra sobreviviente es mucho más que el hambre constante y la sed que podría avecinar la muerte. La amenaza tiene otra naturaleza y la sorpresa es grata. No voy a describirla siquiera. Cuando se enteren entenderán esto.

Quizás el valor que pueda tener una película como Sweetheart no está alojado en eso que nos imaginamos. Es claramente una película con un inicio que reconocemos y sabemos cómo va a transcurrir. Ya esto lo vimos antes. La posibilidad está ahí para que decidamos si darle la oportunidad o no en una primera instancia. La supervivencia del más apto depende no solo de la fuerza sino de la inteligencia. Por eso Sweetheart es una historia de poco realismo que no deja de ser una metáfora relevante. Las heroínas se forman a veces en circunstancias extremas y esta vez no es la excepción. Kiersey Clemons personifica a Jenn, una joven que no sabe hacer otra cosa que ser ella misma y por un accidente horrible debe superar los miedos y enfrentarse a algo monstruoso, la primera de su especie que decide vivir en tiempos de peligros desconocidos y una inminencia descomunal.

Sweetheart es una de esas películas atrapantes por la trama, pero también por la personalidad de quien la protagoniza. A pesar de que es alguien basado en múltiples personajes de películas pasadas, forma su propia situación y la afronta de la forma más natural posible. Es la anti “mujer que todo decide cuidar”. Es una figura necesaria. Y en tiempos de #MeToo no deja de ser un apunte interesante (mujer afroamericana que sobrevive y no tiene un comportamiento de víctima). Ni siquiera cuando empiezan a aparecer otros personajes, la película la saca de esa posición empoderada.

Ambicioso o no con mi argumento, siento que Sweetheart es mucho más que una película de monstruos. Quizás estoy viendo cosas donde no las hay o quizás hay una intención de su director por despertar el sentido del espectador y vitorear por las personas que realmente se merecen los aplausos. Poco me molesta el resaltar lo que no está a simple vista y definitivamente despierta la emoción primitiva de aferrarte con firmeza al asiento y aplaudir cuando ella decide reaccionar y no quedarse esperando una muerte segura. Existe la supervivencia del más apto, pero también existe la supervivencia de quién queremos que viva. Jenn es de esas.

Calificación: ***

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