Crítica cine: The Beach House (2019)

Una pareja joven se va a pasar un fin de semana en la playa en una hermosa casa, pero el mismo día que llegan, aparece el desastre.

Dirigida por: Jeffrey A. Brown.

Protagonizada por: Liana Liberato, Noah Le Gros, Jake Weber, Maryanne Nagel, Michael Brumfield, Matt Maisto, Steven Corkin, Dan Zakarija, Veronica Fellman.

País: Estados Unidos.

Género: Horror.

Duración: 88 minutos.

Como una herida pequeña pero que en un lugar incómodo se va abriendo con cada movimiento, The Beach House se va haciendo más efectiva a medida que las horas pasan y el proceso de digestión nos muestra una honesta y precisa lámina de caos en medio de lo desconocido. Atrás queda el fantástico relato de body horror que nos obliga a desviar la mirada de la pantalla. The Beach House no sugiere ni una remota posibilidad de un final justo para quienes ser víctimas de lo que está ocurriendo. El fin tiene un sabor tenue, una apariencia inofensiva, y es mucho más efectivo que el peor veneno del mundo. No hay paranoia en el retrato de The Beach House. Hay un nudo en la garganta que solo se convierte en pavor cuando lo reconocemos.

Me encantaría poder mantenerme callado sobre lo que ocurre en The Beach House y no revelar nada. Para eso el acuerdo debe ser mutuo. Yo no cuento y ustedes no ven un trailer.

Lo que sigue después de un primer acto engañoso es un desarrollo en primera persona por lo que parece ser un fin inminente de nuestra especie. The Beach House transcurre rápido en su historia. Casi de forma superficial. Pero hay indicios que la película contiene que son parte de esa banda central de información que sí, es necesaria en esta ocasión. No se trata de un acertijo que la película no resuelve o que sea esencial. Se trata de la información que su magnífico final utiliza, y que siempre tuvimos a disposición. Particularmente hay una conversación entre las únicas dos mujeres de la película que te revela demasiado sobre lo que puede llegar a pasar.

En ese estilo, The Beach House es una inteligente cartera de eventos que llegan a un mismo destino. Y cuando la conexión que hemos logrado se desvanece de forma tan banal y tan violenta como el patrón de una ola en la orilla, es cuando The Beach House se va haciendo más fuerte con el tiempo, cuando pensamos en que nuestra querida protagonista quizás pudo haber hecho otras cosas. ¿Pero era importante?

El cine a veces nos muestra a personas normales, haciendo cosas normales. Es algo que apreciamos sobre todo cuando de horror se trata. The Beach House nos enfrenta a Emily, una chica que decide irse a la playa con su novio y en ese sitio conocen a otras personas, quienes despiertan a la verdadera luchadora en medio de una relación incoherente. Emily no es sometida a un desarrollo dramático excesivo e innecesario. Ella, callada y tímida, es una heroína en una circunstancia extrema.

Pero ¿para qué?

The Beach House es un slow burn que no gustará a quienes se decidan por los extremos. Es una película de horror que no tiene demasiados jump scares, y la temática es poco realista por lo que los fanáticos del “horror elevado” (que expresión tan estúpida) se sentirán decepcionados. Esta es una película simple, de viernes en la noche, de pizzas y cervezas, pero con un par de escenas tan fuertes que no te las vas a poder sacar de la cabeza, y con una tragedia fantástica que te deja pensando bastante, sobre todo en estos tiempos de pandemia en los que hay un virus “rondando” y no necesariamente hemos pensado en el peligro de ese escenario.

Calificación: ***1/2

Un trailer

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