Crítica cine: The Big Sick (2017)

Un comediante indio y una adorable chica se enamoran en medio de un choque de culturas y una misteriosa enfermedad de la que ella sufre.

Dirigida por: Michael Showalter.

Protagonizada por: Kumail Nanjiani, Zoe Kazan, Holly Hunter, Ray Romano, Linda Emond, Vella Lovell, Bo Burnham, Aidy Bryant, Matty Cardarople, Adeel Akhtar, Anupam Kher, Shenaz Treasury, Kurt Braunohler, Rebecca Naomi Jones, Celeste Arias, Myra Turley.

País: Estados Unidos.

Género: Comedia, romance.

Duración: 117 minutos.

Las comedias románticas me dan miedo. No se trata de una extraña afección o extraño temor al placer culposo que algunas representan. Se trata de las pocas propuestas actuales que valen la pena. Tengo miedo a perder el tiempo intentando con una película que no va a tener buenos resultados y simplemente las comedias románticas suelen ser desagradables a la hora de presentarnos una historia valiosa. The Big Sick tenía buenas críticas y todos elogiaban el guion inteligente que la película ejecutaba. Fuera de forzarme a verla durante una época poco habitual para la comedia, decidí esperar para poder digerir su honesto planteamiento, orientado a ser una autobiografía del actor que interpreta al protagonista. Los buenos resultados definitivamente a veces no se previenen, y The Big Sick termina siendo un logro en ese género que tanto critico. Irónicamente el resultado viene por la ubicación honrada de su contenido.

Inspirada en una supuesta historia real, The Big Sick cuenta la historia de Kumail y Emily, dos jóvenes de Chicago que viven un romance incierto pero poderoso. Kumail es un comediante indio que vive sus días tratando de lidiar con una familia insistente en tradiciones y estándares. Llevar a Emily a su casa es un acto opuesto a lo sagrado. Cuando la chica se da cuenta de que Kumail vive en medio de la mentira a su familia y una cultura que no decide aceptar, decide dejarlo. Pero poco tiempo después Emily se desmaya y termina en el hospital. Kumail es el contacto de emergencia y cuando llega al hospital, se da cuenta de que la chica sufre de una enfermedad extraña que la ha dejado en coma. Cuando los padres de ella se enteran y viajan para acompañarla, Kumail los recibe en medio de la incertidumbre y el choque de culturas.

The Big Sick podría fácilmente limitarse a seguir una fórmula y ser un éxito total. Podría emplear el uso de estrellas hermosas para poder llegar a todas las audiencias. Pero por medio de un guion modesto, la película se mantiene recatada a la hora de contar su historia. No hay una gran explosión inicial y graciosa ni un final elevado en emociones. Se trata de un retrato preciso sobre la realidad, ambientado en un escenario levemente manipulado con la intención mínima de conformar un guion. Nada más que eso. Este tipo de cosas pasan. No hablo de los encuentro fantásticos entre dos personas que deben estar juntas. Estoy hablando del fracaso, el miedo y las amenazas de los caminos difíciles. The Big Sick no es una clase magistral del amor incondicional. Es un silente reportaje sobre lo honesto y lo limpio del amor en una pareja con diferencia cultural.

Lo mejor que tiene The Big Sick es aquello por lo cual fue elogiada. Un guion magnífico que juega con la predisposición y el prejuicio en la era moderna, una historia íntegra sobre la humildad y la aceptación de errores. Así como The Big Sick me acerca mucho más al romance real y digno de película, también me enseña sobre barreras que nunca se van a poder eliminar y que sin las cuales la vida sería mucho más fácil.

Calificación: ***

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