Crítica cine: The Furies (2019)

Un par de amigas son secuestradas y “liberadas” como víctimas en un extraño campo de batallas.

Dirigida por: Tony D’Aquino.

Protagonizada por: Airlie Dodds, Linda Ngo, Taylor Ferguson, Ebony Vagulans, Danielle Horvat, Tom O’Sullivan, Jessica Baker, Kaitlyn Boyé, Harriet Davies, Steve Morris, Ben Toyer, Leon Stripp, Dean Gould.

País: Australia.

Género: Horror.

Duración: 82 minutos.

El inicio de The Furies hace recordar en unos pocos segundos a centenares de películas que hemos visto recientemente en las que una víctima (generalmente mujer, lo cual no entiendo) forma parte de un juego diseñado por alguien superior, y dicha víctima está en la posición de satisfacer la necesidad de alguien que puede tener mucho dinero o recursos para poder utilizar a miembros de su propia especie para algo tan perverso y básico como el juego del gato y el ratón. El solo haber visto dicha afirmación desde un principio se tradujo automáticamente en una película genérica, sin beneficios innovadores para quienes buscamos algo más que la fórmula de siempre. Pero hay algo en The Furies que sugiere un conflicto detrás de la cámara. Uno que podría representar la lucha de poderes, entre dicha fórmula exitosa y alguien que desea irse por el camino incómodo de los anti héroes.

En esta propuesta australiana colmada de violencia gráfica y sin límites, un grupo secuestra a chicas y las libera en un campo enorme. Ellas deben sobrevivir, al menos al principio, a ataques incesantes de extraños seres con máscaras. Pero hay algo que Kayla, nuestra “heroína” ha logrado averiguar en medio de la lucha por zafarse de armas filosas y e ira pura: hay una conexión entre las víctimas y quienes las están cazando. Desde una conexión emocional hasta un método físico de “compartir”, todo será clave para que esta chica pueda salir viva de este infierno junto a su amiga, quien también fue tomada por la extraña corporación que parece dominar todo.

Si algo puedo aplaudir de The Furies es que hay un esmero notable por no pertenecer al catálogo de propuestas similares y de calidad media. Esto se logra mediante un tratamiento mucho más honesto y menos manipulado de la simplicidad y la torpeza de quien protagoniza la película. En The Furies ocurre lo que no suele ocurrir. Minuto a minuto hay sorpresas que podrían definir un rumbo distinto para la película en su tercer acto. Pero poco se explota esa sospecha y posibilidad. Insisto con que alguien tomó una decisión que no tenía que tomar y The Furies se desliza sin orgullo por ese camino ya pavimentado de la venganza premeditada. Esto ya lo hemos visto antes y no necesitamos verlo otra vez. Si la idea era reforzar la posición de género, habían caminos más honorables.

Y aunque The Furies intente contar al espectador lo que está ocurriendo, la cantidad de información brindada termina por inundar. Es muy confuso lo que nutre al desarrollo de la idea de la película. Entendemos la conexión, pero solucionar la película con tan poca claridad parece una trampa que no tenía que existir. Estoy seguro de que para algunos, finalizar la película tendrá el objetivo de seguir absorbiendo la violencia en pantalla (es bastante explícito). Aunque esto no tenga nada de malo, algunos no queremos eso. Queremos lógica detrás de cada escena. Queremos saber por qué hacen lo que hacen y no confiar en el estereotipo al que estamos acostumbrados.

The Furies no es una mala película. Es solo desorganizada y poco relevante para la industria actual. Ojalá hubiésemos sabido más sobre el “juego” y por qué existe como tal, el criterio de selección de las víctimas y quiénes están detrás de esas máscaras.

Calificación: **

Un trailer

Leave a Reply