Crítica cine: The Grudge (2020)

El regreso de la franquicia carece de espíritu y confirma que algunas cosas deben permanecer sin vida.

Dirigida por: Nicolas Pesce.

Protagonizada por: Demian Bichir, John Cho, Andrea Riseborough, Lin Shaye, Betty Gilpin, William Sadler, Jacki Weaver, Frankie Faison, Stefanie Sherk, Tara Westwood, Joel Garland, Nancy Sorel, Stephanie Sy, David Brown, Zoe Fish, Bradley Sawatzky, Ernesto Griffith, Robin Ruel, Robert Kostyra, Jim Kirby, Lorrie Papadopoulos, Derek James Trapp.

País: Estados Unidos, Canadá, Japón.

Género: Horror.

Duración: 94 minutos.

Si hay algo difícil de encontrar en el mar inmenso de películas de horror genéricas, se trata de una película compleja. Generalmente nos enfrentamos a propuestas de calidad media, con guiones superfluos y de pocos movimientos. Poco se ve en el ámbito que los cineastas se quieran meter en terrenos difíciles de recorrer, con personajes de historias pasadas que sean imposibles de resolver. Es por eso que parece irreal que The Grudge aparezca con su característica imborrable de horror descartable y se auto condene con múltiples historias a contar. Si vas a hacer un relanzamiento de una franquicia, ¿por qué harías todo más difícil?

Todo sale mal con The Grudge. Es una película con un inicio básicamente imperceptible. Esa maldición que ya conocemos, se ha transportado de la forma más simple a Estados Unidos. El viaje de una persona permite que todo se ambiente en una casa típica del suburbio. De ahí se emprenden diversos caminos, diversas historias en distintos años que concluyen en una violenta salida del conflicto. Esa maldición de la tragedia que desprende un fantasma violento se reproduce en varios personajes que parecen no averiguar nada de lo que ocurrió en el sitio en el que deciden vivir. Lo único lógico y aceptable de The Grudge está en la historia de una detective que decide averiguar más sobre las muertes sospechosas de esa casa. Y ni siquiera así la película se salva de ser un desastre en forma de reboot/remake de una franquicia que sí tiene valor, pero que cuando se intentó trasladas a Estados Unidos tuvo un accidentado resultado.

Cómo pensaron que esta vez iba a funcionar es algo que todavía me pregunto, y aún más con una indescifrable historia. La película es tan compleja de seguir que continuamente se debe seguir reflejando en pantalla el año en el que se ambienta esa escena en particular. Ninguna de estas historias es desarrollada para generar algo de valor narrativo. Se supone que debemos seguir a los personajes de forma ciega, y sin cuestionar lo que hacen. Cuando finalmente hay algo importante que ocurre, ya es demasiado tarde. The Grudge es una película que agota sus recursos de forma prematura y ni siquiera los clichés habituales en forma de jump scares son efectivos.

Es raro pero la presencia del cliché en The Grudge es lo único que parece funcionar. Lin Shaye interpreta un personaje magnífico, y sus pocos minutos en la pantalla denotan una dedicación absoluta a todo lo que hace. Esta señora incondicional del horror se merece toda la atención que podemos darle en todas sus películas. Se le añade Andrea Riseborough en un rol desperdiciado para la excepcional actriz. Sus escenas son rescatables en medio del desastre. Pero el resto de The Grudge es relleno para el 2020, una especie de oportunidad tirada a la basura que no se justifica de ninguna manera. Ni siquiera para una noche de diversión con amigos y con películas malas. A veces no queremos pensar demasiado y The Grudge supera esto. Es una red de historias sin sentido que no terminan en nada apreciable o destacable para un espectador que sí, quizás tenía expectativas por el regreso de algo que recuerdan con nostalgia. Y eso que recordamos, ese personaje que se arrastra nunca llega. Es increíble, pero The Grudge tampoco se aprovecha de su nombre para traer de vuelta el susto seguro.

Calificación: *

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