Crítica cine: The Little Stranger (2018)

Un médico debe visitar a una familia en una casa en la que estuvo antes y empiezan a ocurrir eventos extraños.

Dirigida por: Lenny Abrahamson.

Protagonizada por: Domhnall Gleeson, Ruth Wilson, Charlotte Rampling, Will Poulter, Darren Kent, Kate Phillips, Lorne MacFadyen, Tim Plester, Dixie Egerickx, Jeremy Oliver, Stephen Samson, Archie Bradfield.

País: Irlanda.

Género: Horror.

Duración: 111 minutos.

El estilo habitual del slow burn  del cine de horror que apunta al contenido artístico y no al susto ocasional, es algo que aprecio. Creo que este tono utilizado para pocas películas del género en cuestión da cierta credibilidad a quiénes están detrás de las cámaras, y hasta puede llegar a generar fuerza a algunas casas de distribución (sí, me refiero a A24). Cuando se hace bien, el efecto es magnífico. Y cuando se hace mal, film twitter saca sus garras y las películas son destruidas por legiones de cinéfilos que son capaces de criticar algo y no dar argumentos. Pero esa es otra conversación.

Lo que no se debe hacer nunca es confundir el slow burn con un guion holgazán. Son dos características propias de dos corrientes cinematográficas con motivaciones distintas. Una sirve para establecer un tono y ubicar al espectador en un ritmo específico que tiene una razón de ser. Y la otra es abordada por quien no tiene mucho que contar y quiere hacer una película basada en una idea sin principio ni fin. Creo con la segunda podemos describir a The Little Stranger, una película tan inevitable como bien hecha, pero con una falla inapelable en cómo quiere contar su historia a través de su protagonista.

Descrita como de ambiente gótico, The Little Stranger es una película que establece muy bien ese escenario en el que quiere desarrollarse. Es una de casas antiguas, con secretos horribles y con conversaciones extensas y de silencios incómodos. Lo que se cuenta no admite presentación previa. Este es su primer error. Nos cuenta la vida de un médico que llega a un pueblo y debe atender a una familia en una mansión lejana. Si bien entendemos en algún momento que tiene una relación previa con la casa y el rechazo tiene una razón que no conocemos, su comportamiento es más de escepticismo por todo lo que esta familia le cuenta. No pasa mucho tiempo para que entable una relación con la hija de la dueña de esta casa. Pero cuando la relación avanza, todos empiezan a notar que hay algo raro en la casa. La presencia de un fantasma es posible pero descartada rápidamente por nuestro protagonista. Cuando empieza a tornarse peligrosa la situación, empezamos a entender que hay algo más detrás de las paredes dañadas por el tiempo.

Pero ¿importa? Con The Little Stranger nunca tuve esa conexión necesaria con lo que le ocurría a su personaje principal. Sí, creo que el problema principal de la película es el apoyo incondicional en su centro dramático, el doctor Faraday, interpretado por Domhnall Gleeson. Creo que Gleeson es un actor que necesita esforzarse demasiado para lograr una pizca de reacción en la audiencia. Su pose es falsa, sus palabras son de aprendizaje forzado. Pero peor aún es que a quien debe interpretar no tiene demasiada lógica en sus motivaciones. Se trata de un supuesto hombre con quien debemos identificarnos y no es otra cosa que tóxico, poco emocional. Nunca se termina de descifrar el por qué está ahí.

The Little Stranger pudo haber sido mucho más que su ambientación e historia clásica de fantasmas. Pudo haber sido una versión gótica de un conflicto de características modernas. Pero no. Esta aburrida versión de la misma historia de siempre es un aporte menor en la carrera de su talentoso director y una confirmación adicional de que su actor principal debería tomar clases.

Calificación: **

Un trailer

Leave a Reply