Crítica cine: The Other Side of the Wind (2018)

La última película de Orson Welles, que se tardó más de cuarenta años en ser estrenada.

Dirigida por: Orson Welles.

Protagonizada por: John Huston, Robert Random, Peter Bogdanovich, Susan Strasberg, Oja Kodar, Joseph McBride, Lilli Palmer, Edmond O’Brien, Mercedes McCambridge, Cameron Mitchell, Paul Stewart, Peter Jason, Tonio Selwart, Howard Grossman, Geoffrey Land, Norman Foster, Dennis Hopper, Gregory Sierra, Benny Rubin, Cathy Luvas, Dan Tobin, George Jessel, Richard Wilson, Claude Chabrol, Stéphane Audran, Henry Jaglom, Paul Mazursky.

País: Estados Unidos, Francia, República Islámica de Irán.

Género: Drama.

Duración: 99 minutos.

Reconocer la importancia de The Other Side of the Wind como obra incompleta de Orson Welles y completada de manera póstuma y muchas décadas después, no tiene mucho que ver con lo que podemos rescatar de lo que es innegablemente un experimento de resultados cuestionables. No se trata de una película que lógicamente cuente la historia de su personaje principal. Se trata de una alegoría directa sobre lo podrido de algunas cúpula de Hollywood y el efecto tóxico sobre una producción cinematográfica. Welles estaba en proceso de crear su versión de los hechos y The Other Side of the Wind cae en un limbo legal que causa que el estreno sea décadas después, en una plataforma que quizás Welles no hubiera aprobado, y con un resultado de incógnitas inevitables.

Es difícil no reconocer a The Other Side of the Wind como el experimento que nunca debió haber terminado y quizás debió haber permanecido como una anécdota sobre el director y el poder que tenía. Pero lo intentaron hacer y acá llegamos. Jake Hannaford es un director de cine que ha fallecido el día de su cumpleaños número 70 en un accidente automovilístico, luego de una fiesta en la que exhibió su último trabajo en el cine, al menos una parte de ese trabajo que ha quedado incompleto luego de perder al protagonista durante la producción. Esta es la historia de ese último día de Hannaford. Muchas dudas se generan del trabajo del director, y mucho lo puede aclarar quien lo ha acompañado en sus últimos días, un joven cineasta que parece saber demasiado de Hannaford. Una lluvia de periodistas han aparecido en la casa en la que se proyectará el filme, pero en esa noche fatídica todo parece fallar. La energía eléctrica, la decencia, la revelación de secretos, todo parece estar en contra del éxito del director. Una mezcla de los eventos de su última película, con su vida personal, parecen ser la señal de un misterio del cual Hannaford nunca podría despegarse.

La aparición de ese catálogo de estrellas que ayudan a Welles a hacer su última película no pueden ayudar mucho para que The Other Side of the Wind recaiga constantemente en su categoría de ensayo con demasiadas ataques indirectos a la industria que quiere retratar. Pero The Other Side of the Wind es interesante. Es inevitablemente efectiva en su enfoque directo sobre la vida de un director que podría estar planificando su salida de la industria con demasiada fanfarria. De hecho, ese final fatal parece premeditado, típico de su enigmática personalidad. Como una caída inesperada de la torre que construyó a lo largo de su carrera.

Welles va a niveles exhaustivos de lo “meta” en el comentario que desea hacer sobre una máquina de Hollywood que apenas empezaba a salirse de su emblema de época dorada y empezaba a probar con otros conceptos. Este es el mejor resultado que pudo haber logrado con su homenaje al cine dentro del cine, a la creación de una práctica de creación. Es una creativa experiencia que no pareciera tan relevante hoy en día y que lamentablemente no será apreciada como el director seguro quería. No es la culpa de nadie. Es la culpa de la evolutiva industria de la que formó parte y de la cual nunca pudo desligarse.

Calificación: **1/2

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