Crítica cine: The Room (2020)

Una pareja se muda a una casa en la que existe un cuarto misterioso con el que pueden obtener lo que quieran. El problema viene cuando lo usan para tener un chico.

Dirigida por: Christian Volckman.

Protagonizada por: Olga Kurylenko, Kevin Janssens, Marianne Bourg, Francis Chapman, John Flanders, Éric Gigout, Michaël Kahya, Joshua Wilson, Carole Weyers, Vince Drews, Oscar Lesage, Jean-Louis Sbille, Victor Meurice, Livio Siscot, Heather Bailly-Gade, Isaac Kaminski, Maximillien Jadin, Muriel Simon, Laurent Lallemand.

País: Francia, Bélgica, Luxemburgo.

Género: Horror.

Duración: 100 minutos.

Mientras The Room arrancaba con su hipotético primer acto y nos permitía saborear un poder adquisitivo sin límites, mi cómplice en crimen y yo nos poníamos a pensar qué haríamos si pudiésemos tenerlo todo con un cerrar y abrir de ojos. Es ese corto momento en el cine de terror en el que nos ubicamos en la situación de la pantalla y pensamos cómo reaccionaríamos ante cierta situación, qué haríamos en caso de, y muy importante, cómo podríamos escapar de ese momento sanos y salvos.

Y The Room simulaba de alguna manera lo que cualquier persona haría, y por eso agradezco que esa introducción sea rápida y fuera de control. Es una honesta interpretación del “¿qué harías sí…?”, y una entrada apropiada para el descanso, uno en el que finalmente se puede dialogar y podemos diagnosticar todas las vertientes morales de lo que acabamos de vivir. En esos minutos silentes una pareja que todo lo puede tener, decide tras una fuerte discusión, utilizar el cuarto mágico para tener eso que siempre quisieron tener: un chico. El desastre de la fiesta se recoge y se borra, para dar pie a la extraña convivencia con un ente mágico. Pero todo tiene un precio. Fuera de esta mansión deteriorada, con un cuarto en el que todo deseo se vuelve realidad, nada que se haya creado ahí puede sobrevivir. Acá The Room se traslada a un ámbito claustrofóbico, uno que se explota cuando la inteligencia de la contraparte se convierte en un recurso excepcional para el final que The Room nos regala. El terror detrás de lo desconocido que se puede tocar.

Dirigida por Christian Volckman, el artista francés multifacético, The Room propone algo que quizás ya vimos antes, pero nunca llevado a este nivel. Un guión que implica mucha creatividad para poder inundar a la historia de plena posibilidad es lo que permite que la película no sea una entrega directa al VOD que pasa desapercibida por una mala ejecución. The Room está en el mismo nivel que cualquier entrega de Hollywood que te obliga a pensar un poco y vivir la parte horrible de un sueño cuyas limitaciones son inexistentes.

Durante el explosivo tercer acto la película falsea un poco al disfrazar su premisa con algunos hechos que no se terminan de explicar. Los recursos aparecen inesperadamente para que la película pueda tener un sentido lógico cuando se trata de atar cabos sueltos. Pero al menos nunca The Room reniega de sí misma, y del combustible que alimenta el planteamiento: En esta casa hay un cuarto donde todo puede ser creado, y no hay maldad en ese sitio. La maldad es un factor externo, uno que definitivamente aportamos quienes nos aprovechamos del sombrero del mago del que todo puede salir.

Las casas tenebrosas. Las parejas incrédulas. El terror que se esconde. Son elementos de los cuales podemos estar cansados pero que mezclados en una película ordenada podrían resultar ser parte de una ecuación efectiva de horror. No tenemos problemas con las tramas que se parecen a otras. El problema es cuando son copias que no perfilan al menos el intento de algo original. Y eso sí tiene The Room: Es muy original.

Calificación: ***

Un trailer

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