Crítica cine: The Vast of Night (2019)

Un par de amigos escuchan una señal extraña y empiezan a investigar el origen de la misma.

Dirigida por: Andrew Patterson.

Protagonizada por: Sierra McCormick, Jake Horowitz, Bruce Davis, Gail Cronauer, Mollie Milligan, Richard Jackson, Gary Teague, Mallorie Rodak, Brett Brock, Nicolette Doke, Brandon Stewart, Jessica Peterson, Pam Dougherty, Laura Griffin, Antoinette Anders, Rob Bullock, Shelley Kaehr.

País: Estados Unidos.

Género: Thriller, ciencia ficción.

Duración: 89 minutos.

Esto será muy personal. No hay otra forma de hacerlo.

Muchos saben que el horror es una especie de debilidad que tengo en el cine. No pierdo ninguna oportunidad por ver alguna y aunque casi siempre el resultado sea descartable, la paso bien. Me relaja como no lo hace otro género. Y creo que es algo que viene brotando desde que empecé a ver películas y me di cuenta de que es una historia que alguien quiere contar. Aunque sea una historia distinta a la habitual, una que primordialmente quiere causar miedo, se trata de una visión que requiere un grado artístico. Mi relación con el horror es directa, casi habitual. Tiene muchísimo que ver que es un género prolífico.

Y con la ciencia ficción no me ocurre. Al menos no lo suficiente. Aunque el horror sea mi favorito, las mejores películas que he visto son de ciencia ficción. Creo que es un escenario perfecto para el cine. Es ese método que no representa límites al contar historias. Cualquier temática puede se ambientada en lo fantástico. Y es lo que me permite sentirme enamorado de las historias que van más allá de las estrellas y los planetas. El enigma permanente sobre qué hay detrás de la imaginación y la tecnología me lleva automáticamente a ver películas de naves espaciales, extraterrestres, y un espacio exterior que nunca terminaremos de conocer.

Explicar el efecto que tuvo The Vast of Night hace unos días cuando la vi es sumamente difícil. Es una mezcla de temas personales, con una historia bien armada, y con un desenlace que confluye en una pasión personal que poco se entiende hoy en día. No es una película perfecta, y tampoco es una que vaya a gustar a todos. Sin embargo, Andrew Patterson realiza con The Vast of Night un poema a eso que mi padre me mostraba con fascinación con una cinta de video y yo no entendía muy bien. Una solemne aceptación de las posibilidades. Una que con orgullo cargo conmigo todo el tiempo.

Patterson mezcla un thriller de ciencia ficción con un sentido de misterio inaudito en la actualidad. El director nos ubica en un pueblo mínimo de New Mexico en los años 50, cuando el futuro eran los hornos microonda, los teléfonos celulares, y las radios representaban entretenimiento puro. Una chica que opera una central telefónica y su amigo, un DJ con problemas de personalidad. Ambos son testigos de una señal extraña. Empiezan a investigar luego de que reciben una llamada de alguien que afirma saber el origen del sonido raro y con un patrón matemático. Pero así como es misteriosa la verdad, también puede ser peligrosa.

Un ritmo muy particular y una dedicación insistente al minimalismo caracteriza a la obra de Patterson desde un principio. Acá la estructura es poco usual, y de hecho el primer acto es más un homenaje a la época que una introducción a la historia que se cuenta. Esto no afecta en absoluto a lo que se desarrolla. Patterson consigue en 89 minutos muchas cosas. Experimentos con la cámara, giros en la trama que hasta juegan con los límites del género, y hasta comentario social que calza perfectamente con la historia. No hay nada “lujoso” en el estilo que aborda. Y aún así se logra un cierre magnífico con la perfecta dosis de efectos visuales que nos hacen recordar inevitablemente a lo que Spielberg hizo con su primera versión de los alienígenas. Dudo que el director hubiese podido hacer algo mejor que lo que hizo.

Como indiqué antes, es muy personal la experiencia de The Vast of Night. No es una película que Patterson haya hecho para mí, pero la sentí como una buena dedicatoria a esas raíces que pude desarrollar junto a mi padre en una infancia afortunada llena de cine de horror, de ciencia ficción, y de mundos paralelos. El silencio es inmediato después de The Vast of Night. Una reflexión pensante con resultados positivos, imaginación ilimitada y una sonrisa que no se me borró por un par de horas.

Calificación: ****

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