Crítica cine: Togo (2019)

La sorprendente historia de Togo y su dueño quiénes cruzaron cientos de kilómetros en 1925 para llevar una cura a un pueblo remoto en medio de la nada.

Dirigida por: Ericson Core.

Protagonizada por: Willem Dafoe, Julianne Nicholson, Christopher Heyerdahl, Richard Dormer, Adrien Dorval, Madeline Wickins, Michael Greyeyes, Nive Nielsen, Nikolai Nikolaeff, Thorbjørn Harr, Catherine McGregor, Michael McElhatton, Paul Piaskowski, Michael Gaston, Shaun Benson, Jamie McShane, Sean Hoy, Tom Carey, Chad Nobert, Malik McCall, Mark Krysko, Elena Porter, Dave Trimble, Barb Mitchell, Steven McCarthy, Sarah Wheeldon.

País: Estados Unidos.

Género: Drama, aventura.

Duración: 113 minutos.

Si alguien menciona “películas live action de Disney”, podemos admitir con seguridad que estaremos al frente de una propuesta de características sólidas y tranquilas. Disney tiene esas películas producidas entre los ’80 y ’90, que aparecían con relativa facilidad, y nos permitían vivir ciertos momentos de tensión antes de un final inevitablemente feliz. La casa de Walt es feliz y así se debe mantener. Es por esto que cuando se anunció a Disney+ y sus producciones originales muchos pensamos en aquellos tiempos en los que por unos minutos nos sentíamos en el ambiente más seguro del mundo.

Cuando vimos el trailer de Togo, nos dimos cuenta de cuánta razón teníamos con las sospechas. En esta película sobre un perro nada podía salir mal. Y si bien entendimos la presencia de un elemento de peligro, supimos de inmediato que los sucesos eran la antesala a un cierre feliz, justo.

Y Togo es un buen ejemplo de cine pequeño, con drama preciso y un filtro a lo Disney que simplemente funciona. Para verla y disfrutarla, debemos estar al tanto del tipo de película que vamos a ver. Si no entonces, ¿para qué querrías ver Togo? Seguramente no es para ver un performance explosivo de Willem Dafoe.

Basada (supuestamente) en el hecho real de la “búsqueda del suero en 1925”, Togo cuenta la historia de un perro y su dueño quiénes lideraron la travesía de encontrar la cura de una enfermedad y llevarla a un sitio remoto en Alaska. Desde que nació, Togo no era el perro ideal para su dueño, quien practicaba el deporte de mushing (todo lo que tiene que ver con perros arrastrando el trineo). Cuando Leonhard Seppala decide darle un chance a Togo para que lidere a la manada, se da cuenta del valor de perro. Y la película podría haber hecho mención de que Seppala es el responsable de la creación de la raza “husky siberiano”, pero la decisión fue mantenerla en el contexto del transporte para curar la difteria en Nome, Alaska, en 1925, un hecho que evitó una epidemia en la zona y salvó a 50 personas. Si lo que ocurrió en realidad no es lo que se cuenta en Togo, poco se puede saber fuera del testimonio de algunos, y es poco relevante para una película que, al menos, le da reconocimiento a un héroe no declarado. Para saberlo, deben ver Togo.

Emocionante y humilde, Togo no descarta las condiciones extremas de estos animalitos que por alguna razón u otra son capaces de luchar hasta contra sí mismos para poder alcanzar un objetivo. No hay necesidad de humanizar a Togo, el perro que protagoniza nuestra historia (las pocas escenas del flashback son rápidas, divertidas y escasas). No es la película sobre perros que imaginamos. Este es un drama de Disney que mide la fortaleza de la empatía y muestra aquello que poco reconocemos de nuestras mascotas a veces: el poder de un enlace. Hoy, siendo dueño de un perro que amo y considero de lo mejor que me ha ocurrido en la vida, no creo que lo expondría a este tipo de circunstancias. Pero si él insiste y puedo notarlo, le daría mi aprobación. A veces ese enlace que sentimos con nuestra mascota tiene que ver también con la capacidad de aceptas las misiones verdaderas y duras de la vida.

Calificación: ***

Un trailer

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