Crítica cine: Tyrannosaur (2011)

Un hombre de  moral cuestionable conoce a una mujer que le cambiará su vida y le hará pensar si la violencia contenida es un buen estilo de vida.

Dirigida por: Paddy Considine.

Protagonizada por: Peter Mullan, Olivia Colman, Eddie Marsan, Samuel Bottomley, Sian Breckin, Ned Dennehy, Sally Carman, Paul Conway, Lee Rufford.

País: Reino Unido.

Genero: Drama.

Duración: 91 minutos.

El ser humano se caracteriza por ser aquel que puede controlar sus emociones basándose en una toma de decisiones. Sabemos que no podemos salir a matar a alguien porque es algo que moralmente está mal. Además la propia naturaleza humana muchas veces nos lleva a exagerar emociones. El tema es que también es verdad que nadie se conoce a sí mismo hasta que se encuentra en una situación extrema en donde la condición natural sea llevada a un punto nuevo. El personaje principal de Tyrannosaur, Joseph, es un viudo con problemas de soledad y violencia incontrolable. En la primera escena, lo vemos saliendo de un bar gritando y maldiciendo y pateando a un perro. Resulta que es su perro. Lo lleva en sus brazos con cara de tristeza a la casa. Trata de salvarlo pero no puede. Joseph está conciente de sus sentimientos y de lo que los mismos pueden tener como consecuencia. Pero también sabe que no puede controlarse. Es así como nos metemos dentro de Tyrannosaur, una película de alto contenido dramático y violento que no muestra una historia innovadora, pero lo poco que muestra es conmovedor y sencillamente impactante.

Joseph es un hombre que va de bar en bar pensando en que debe justificar su existencia ante la ausencia de su esposa que ha fallecido. Pero la realidad es que nadie le da importancia. Solo tiene tres amigos y ha matado a uno de ellos, su perro. Otro es el niño de la casa de enfrente. El niño es honesto y le dice a Joseph todo lo que se merece. El restante es un hombre moribundo a quien Joseph dedica horas de sus días para simplemente acompañarlo. Joseph siempre pareciera que vive al borde de la locura y de un arranque de ira que puede acabar con la vida de quien tenga al lado. El tema es que el hombre es totalmente impredecible y en medio de una rabieta puede destruir cráneos y vidrieras. Un día por esconderse, entra a la tienda de Hannah. No es una tienda normal. Hannah es una mujer religiosa que maneja una empresa de caridad. Joseph da un bocado a Hannah de lo que es su ira, y la mujer solamente responde con decirle que rezará por él y que cualquier problema que tenga ella le puede ayudar. Hasta ahora tenemos al hombre más malo del mundo con la mujer más buena del mundo, unidos por circunstancias. Pero el tema es que Hannah esconde un secreto que puede revertir los papeles fácilmente. En poco tiempo, Joseph se convierte en un polo anti héroe de las vidas de los que le rodean a él y de alguna manera gustan de su compañía.

No debo seguir explicando lo que es parte de la trama de Tyrannosaur, pero el tema es que haciéndolo, el efecto de la película sería el mismo para ustedes. Es una película impactante no por lo que ocurre, sino por cómo ocurre (OJO hay un twist bastante inesperado). Ambos personajes se perfilan como víctimas de sus sentimientos y se redescubren a sí mismo en medio de un momento crucial en el que dos personas se encuentran y posiblemente puedan estar juntos bajo un esquema de sinceridad que puede igualmente destruirles el corazón. Pero juntos. Es lo importante.

La película está dirigida por el también actor Paddy Considine, y es también por esto que la mayor carga del filme va sobre sus personajes principales. Considine sabe dirigir a sus actores y los lleva por un camino de improvisación e identificación con sus roles. Si bien es un rol sumamente importante en la película, también debo destacar la labor de sus dos actores principales. Olivia Colman es Hannah. Esta actriz es perfecta en interpretación. Se mete en el rol de una manera increíble y lo posee. Su mirada triste y lastimada es algo que nunca podré olvidar. Peter Mullan es Joseph y es con este rol que se conforma como uno  de mis actores favoritos de hoy en día. Es agresivo con su mirada pero es un alma bondadosa. Se le nota a leguas como su personaje ambiguo es absolutamente natural para el actor. La unión de tres personalidades le da el toque de excelencia a un filme que todo el mundo debería ver.

Es un filme que no deja mucha esperanza en que el mundo cambiará y que los personajes conseguirán justicia, o alguna otra cosa que busquen. Su puesto en el mundo es el que es actualmente. Pero al final, en una escena clave, nos damos cuenta de que no necesariamente ambos se han encontrado para ser una pareja, pero sí ganamos esperanzas de que el compañero de vida está en algún lado y que en buenas y malas le acompañaremos.

Una película esencial.

Calificación: ****

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