Crítica cine: Unforgiven (1992)

Un pistolero retirado del crimen debe volver a ese oscuro mundo cuando decide afrontar una última misión.

Dirigida por: Clint Eastwood.

Protagonizada por: Clint Eastwood, Gene Hackman, Morgan Freeman, Richard Harris, Jaimz Woolvett, Saul Rubinek, Frances Fisher, Anna Thomson, Anthony James, Rob Campbell, David Mucci, Liisa Repo-Martell, Beverley Elliott, Tara Frederick, Shane Meier, Robert Koons, Ron White, Mina E. Mina, Jefferson Mappin, John Pyper-Ferguson, Walter Marsh, Jeremy Ratchford, Lochlyn Munro.

País: Estados Unidos.

Género: Western, drama.

Duración: 130 minutos.

Todo aquel que me conoce sabe que soy un ferviente e insistente defensor de los clásicos del cine. Aunque sean viejos o modernos, creo que hay una magia en ese Hollywood de la era dorada que nunca se va a poder repetir, uno que tuvo muchas “primeras veces” y demasiados pioneros haciendo lo que querían. Los experimentos abundaron. Algunos funcionaron y otros se convirtieron en la gemas que inspiran a la industria actual. Si vamos a géneros, creo que el Western es probablemente ese escenario que no suele reconocerse en la actualidad como la raíz del cine de acción que con estereotipos a lo John Wayne o épicas historias de tragedias y amores, conquistaron la industria en algún momento y hasta algunas carreras formaron. Una de esas carreras fue la de Clint Eastwood y su aporte con propuestas de Sergio Leone que formaron el spaghetti western.

Unforgiven es un homenaje directo al cine que nos presentó a Eastwood como héroe en medio de la tierra y las pistolas veloces. No hay mucho que el director haya querido esconder en la que probablemente es su película más importante, pero indudablemente no la mejor. Sí, Unforgiven no es un clásico que suelo recomendar y hace unos días me vi en la necesidad de explorar la obra épica de Eastwood y su regreso triunfante al mundo de los vaqueros. El resultado fue el mismo de hace décadas. Reconozco el valor que quizás su presencia en el género haya representado en ese momento. Es una película cuya escena final es uno de los grandes cierres del cine. Pero no creo que este sea el clásico que todos mencionan como la obra maestra de su director.

Un pueblo de vaqueros que es administrado por un sheriff que parece saberlo todo. La prostitución es una práctica habitual que un día resulta en un ataque brutal a una chica. Desfigurada y con una carrera destruida, ella y sus compañeras deciden recompensar a quien mate al hombre que hizo esto. El sheriff intenta contener la situación pero el olor del dinero llega a otras fronteras. Uno de los hombres que recibe la oferta es un ladrón retirado que ha decidido cambiar su vida luego de que su esposa le presionara. Ella ha fallecido, y él debe criar a dos chicos en una granja. Decide tomar el trabajo junto a un viejo amigo y un joven y ambicioso cazarecompensas. Los tres intentará llegar al pueblo en el que el sheriff ha decidido ir más allá de la ley y acabar con cualquier amenaza que perturbe la estabilidad de un pueblo reprimido.

Me encantaría poder decir que en Unforgiven algo más ocurre. Pero desafortunadamente no puedo. Esta historia blandísima de Eastwood contiene todo el valor de una historia lineal en una ejecución magistral de un escenario en el que prácticamente se educó. Se nota un ímpetu orgulloso de Eastwood por filmar su versión de la venganza como estilo de vida y el combustible necesario para transformar a un hombre en un monstruo capaz de revivir la capacidad de matar. Pero no hay mucho más que eso en Unforgiven, un “clásico” que no termino de entender.

Calificación: **1/2

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