Crítica cine: Until the light takes us (2009)

Documental increíble que sirve como análisis exhaustivo sobre la movida del Black Metal en Noruega y su impacto violento sobre la sociedad.

Dirigida por: Aaron Aites, Audrey Ewell.

País: Estados Unidos.

Genero: Documental.

Duración: 93 minutos.

Mi infancia/adolescencia estuvo dominado por una extraña fascinación por el heavy metal y todos sus derivados. Grupo que conseguía y me gustaba, grupo que adoraba. Nunca fui de pintarme el pelo, ni las uñas ni de pintarme la cara, ni cualquier otro ultraje que pudiera arriesgar mi asistencia al colegio. Pero siempre adentro llevé el alma llena de rock. Por supuesto que fui criticado por un centenar de personas quienes afirmaban que podía ser adorador del diablo y podía participar en orgías llenas de sexo macabro. Pero la verdad es que siempre me dio mucha risa todo eso. Cuando veía el caso de los West Memphis Three me indignaba al ver como alguien era condenado a muerte tan solo por la música que escuchaba. Ahora, defiendo a capa y espada todo lo que tenga que ver con estereotipos. Pero nunca conocí al black metal noruego. Sabía que había una onda extrema de música pesada en esa parte del mundo, pero creo que nada me preparó para lo que vi en el documental Until the light takes us, un vistazo rápido a una movida violenta que puede redefinir los niveles de ética y moral de cualquier ser humano.

En el documental se analizan los inicios de esta onda musical. De donde sale todo y hacia donde fue todo. Ciertamente que por ahora el movimiento ha quedado plagado de críticas y por lo tanto inerte. En la película conocemos la razón por la cual existen tantas críticas. Y es que los expositores mayores siempre estuvieron involucrados en atentados a instituciones en las que no creían. Pero no llegaron hasta ahí. Violencia, crímenes, y suicidios dan el tono oscuro a este tipo de música y a quienes la ejecutan. En el documental, se analiza primordialmente las vidas de Varg Vikernes y Gylve Fenris Nagell, quienes han sido criados en la misma cultura y ambos resultaron ser diferentes. Vikernes está en prisión, condenado por un crimen que él mismo admite. Asesinó a Øystein Aarseth en defensa propia. Aarseth planeó matarlo porque simplemente no cumplía con sus expectativas en cuanto al movimiento musical. Fenris ahora vive en Oslo rodeado de discos y casettes y una tristeza notable. Sabe que su rol en la vida y acabó y ahora vive de recuerdos y entrevistas y producción musical. Mientras se analizan las vidas de ambos músicos se describen las raíces del género y el por qué de su corta vida en lo mainstream.

Quienes realizan el documental utilizan un lente grisáceo para opacar las emociones y darle más poder al género que estos tipos intentan explicar. Tratan de justificar lo extremo de la música mientras nos quedamos fascinados por lo brutal que todo resultó ser. En mi opinión hay una sobre atención a Fenris, quien no resuelve mucho en pantalla y simplemente describe con aburrimiento todo aquello por lo que pasó. Si es una dirección correcta, entonces me gustaría saber porque la vida de Ferris es más fascinante que las de los otros. Pero eso no opaca el exceso positivo de detalles sobre un género musical que no muchos conocíamos. Los directores editan horas y horas de entrevistas para mostrarnos imágenes de recitales en las primeras épocas de las bandas (pocos en mi opinión pero es que tampoco deben existir muchas filmaciones) para culminar en una muestra artística de un expositor del género que radica en lo macabro, surrealista y sí, violento.

Es difícil conseguir la película, al menos que cuenten con Netflix con contenido de Estados Unidos. Pero si pueden, búsquenlo y observen algo diferente (si no tienen problema con verlo en la computadora, se los dejó adjunto para que lo vean por YouTube). Se sentirán inmersos en un mundo del que no hay escapatoria. Mucho más macabro que cualquier película de terror. Se los garantizo

Calificación: ***1/2

Un trailer

El documental completo

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