Crítica cine: Vampyr (1932)

Un viajante obsesionado con lo sobrenatural llega a un pueblo maldito por una bruja y lleno de vampiros.

Dirigida por: Carl Theodor Dreyer.

Protagonizada por: Nicolas de Gunzburg, Rena Mandel, Sybille Schmitz, Jan Hieronimko, Henriette Gérard, Maurice Schutz, Albert Bras, Jane Mora.

País: Alemania, Francia.

Genero: Horror.

Duración: 73 minutos.

Hacer el review de Vampyr, 80 años después de que fue revelada no es algo fácil. No es la primera vez que veía escenas de la película y sabía a lo que me enfrentaba, pero creo que nunca estuve preparado para verla. Mi mente está abierta y es en momentos como estos que siento que soy afortunado porque la tecnología me permite ver las joyas que permitieron que el cine fuera lo que es hoy. Vampyr es un filme que debe ser visto con un ojo crítico y con una mente que pueda retrocedes en el tiempo y ubicarse en una época en la que el arte del cine estaba naciendo. Pero si en realidad no pueden hacer este regreso en el tiempo entonces les pido que vean Vampyr con un ojo crítico diferente. Su historia, su estilo y su ambiente son elementos que juntos conforman la raíz del terror surreal que tanto gusta y tanto necesitamos.

La historia es esta: un pueblo es atacado por la maldición de una bruja que utiliza métodos vampirescos para poder arrebatar la realidad y poder implantar el ambiente de pesadilla. En la historia, el personaje principal es un joven que al parecer no entiende y sin embargo se encarga de ayudar a todo quien se le enfrente. Es difícil poder explicar más de un filme tan difuso como es Vampyr. Si Vargtimmen (La hora del lobo) de Bergman fue un viaje expreso a la locura, entonces Vampyr es el punto clave que divide a un sueño de una pesadilla. Ambos filmes utilizan imágenes para expresar un sentimiento y no necesariamente recurren a la corriente lineal de un guión para poder comunicar. El ambiente es sumamente importante en el cine y aquí queda establecido en piedra.

Dreyer utiliza la cámara como un cuchillo filoso para romper la síntesis y juega con la imposibilidad de la historia. Es irreal lo que los personajes ven. Son características de un sueño que ha salido mal. Pero nunca Dreyer suelta la batuta para dirigir una sinfonía de miedo. El uso de imágenes fijas y primeros planos es brutal. Las secuencias en reversa son típicas para satisfacer deseos de buenos efectos. Pero es la composición de los planos lo que el director sabe hacer mejor. La división entre la vista subjetiva y la objetiva es violada por el lente creativo de un director que en todo momento conserva su ideal de construir el plano y hacer de cada uno una historia diferente. Inclusive sus planos secuencias son compuestos por todo movimiento y posibilidad. No existe errores. Quienes crean que el filme está en ese estado por el paso de los años pues están equivocados. Es una técnica usada por Dreyer para generar incomodidad. Eso si es visión.

Considerando que muchos dicen saber de cine, la escuela nunca debe terminar. Considero que no se tanto sobre cine pero si se mucho más que otras personas. En estos días recibí críticas por destrozar a un filme en esta página. Se me dijo que no veía suficiente cine. Pero creo que por el hecho de ver tantas películas y ver cine diferente es que puedo criticar tanto. Cuando he visto lo bueno que se puede hacer con creatividad y una cámara, puedo darme el lujo de criticar las cosas que salen mal. Con Vampyr no he completado la escuela pero es una perfecta manera de continuar.

Calificación: ****

Un trailer (no vean el año del título, el verdadero es 1932; es un trailer hecho por un fanático, no se consigue algo parecido puesto que en la época no se hacían trailers todo el tiempo)

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