Crítica cine: Waves (2019)

La estabilidad de una familia se quiebra, y los sentimientos reales salen a la luz, cuando ocurre una tragedia que los marcará por siempre.

Dirigida por: Trey Edward Shults.

Protagonizada por: Sterling K. Brown, Alexa Demie, Clifton Collins Jr., Lucas Hedges, Taylor Russell, Kelvin Harrison Jr., David Garelik, Elisa Lau, Vivi Pineda, Ellen Marguerite Cullivan, Avis-Marie Barnes, Steve Heinz, Kristin Wollett, Renee Goldsberry, Krisha Fairchild, Neal Huff.

País: Estados Unidos.

Género: Drama.

Duración: 135 minutos.

Creo que hay pocos cineastas en la actualidad (al menos a los que tengo acceso) que pueden mostrar una realidad social como lo puede hacer Trey Edward Shults, el valiente director que no tiene escrúpulos a la hora de meterse en una habitación claustrofóbica para deconstruir un núcleo familiar de vigencia aparente. El director ha evolucionado de manera grandiosa. Es uno de esos que tiene una carrera prometedora por delante. Esto queda confirmado cuando realiza Waves, su versión magnífica de la caída de los supuestos y la verdad detrás de las máscaras de lo ideal.

Y aún así, Shults demuestra que el tratamiento de la imagen puede resultar importante, casi simbiótico para comunicar un sentimiento al espectador. Waves es una hermosa película sobre algo imperfecto y natural. Pero todo enmarcado en la disfrazada estructura de una familia que sí, ha superado todo para poder llegar a ser lo que es. Pero ¿para qué? ¿Para romper un prejuicio racial? ¿O para ser lo que se supone que debe ser? Acá no se trata de lo racial. Se trata de algo mucho más humano y común de lo que podemos visualizar a simple vista.

El líder de una familia es un hombre que ha luchado demasiado para no ser una “víctima” de un sistema inevitablemente real. Un afroamericano que ha superado sus propias expectativas y busca que su hijo no tenga que sufrir lo que él posiblemente sufrió. El adolescente es un prodigio en el deporte, en la música. Es todo lo que su padre quiere que sea y aún así la presión que recibe es excesiva. Cuando un dolor muscular lo inclina a ocultar la ingesta de drogas, se desata una horrible pérdida de control que termina en una trágica noche. Un día todo puede cambiar. Y así es cómo Waves gira por completo, y se convierte en una esperanzadora página nueva. Interesante como Shults propone un distinto camino sin desmentir lo que ocurrió, basándose en la fuera de un personaje nuevo, fresco y mucho más relevante que lo que imaginamos. A veces la pintura ideal no es la que muestra lo que queremos que ocurra, sino lo que nos hace más humanos, sobre todo si tenemos que lidiar con el dolor.

Waves es tan fuerte película como el espectador prefiera. No es la habitual y explosiva definición de los problemas típicos a los cuales nos podemos enfrentar. Es una diferente reacción a lo que imaginamos cuando la perfección se convierte en falla irremediable. Es un reflejo interesante de cómo a veces los problemas que se notan a simple vista no son los que marcan la personalidad de los afectados. Este chico sufre no porque es una minoría, sino por lo que su padre le dice que tiene que ser. Todos pasamos por algo parecido. Es un ejercicio tan común como seguir los pasos de quiénes nos educan. Y si algo Waves nos enseña es que hay últimas palabras que se dicen antes de un evento importante. Por eso debemos ser más humanos a la hora de reaccionar. No ser instintivos sino ser emocionalmente inteligentes. Shults navega estas aguas con una precisión admirable. Es uno de esos directores que se ha atrevido a mostrar la realidad detrás de una sonrisa o un ceño fruncido en una cena familiar.

Calificación: ***1/2

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