Crítica cine: Winchester (2018)

Estos son los eventos que inspiraron la leyenda de una de las casas más embrujadas de la historia de Estados Unidos.

Dirigida por: Michael Spierig, Peter Spierig.

Protagonizada por: Helen Mirren, Jason Clarke, Sarah Snook, Angus Sampson, Emily Wiseman, Laura Brent, Tyler Coppin, Dawayne Jordan, Jeffrey W. Jenkins, Thor Carlsson, John Lobato, Xavier Gouault, Jeff Lipary, Finn Scicluna-O’Prey, Homero Lopez.

País: Estados Unidos, Australia.

Género: Horror.

Duración: 99 minutos.

Parece mentira que la elección para utilizar la casa Winchester como escenario para una película de horror haya sido esta película. No se trata de una propuesta mediocre. Pero se trata de una película que simplemente no parece ser la apropiada para el género. Con un tratamiento lento y bastante inofensivo, Winchester agota los recursos durante un primer acto, y agoniza para desarrollar su historia, desligándose de los eventos desatados hasta la actualidad y se convierte en una historia de apunte social que trata de resolver utilizando el cliché de una película de horror sobrenatural. Esta decisión no tiene buenos resultados para Winchester, un filme de calibre altísimo pero que terminó desvaneciéndose entre lo regular del 2018.

La película cuenta la historia de un médico que, después de una tragedia personal, debe encargarse de evaluar a la descendiente remanente de los Winchester, la familia que creó la famosa marca de armas. Cuando viaja a la casa Winchester a certificar el estado mental de Sarah Winchester, se da cuenta del por qué todos sospechan de la sanidad de la anciana. La casa vive en constante remodelación por órdenes de la mujer que parece estar rodeada de fantasmas. El médico empieza a sufrir los espantos de la casa y pronto entra en el mundo de los Winchester, una familia acongojada por el pasado y los demonios que todavía viven en el pasillo de la mansión.

Winchester no es una película incoherente. Al contrario. Desde un principio entendemos el propósito de la misma y podemos identificar los posibles caminos que tomarán para poder resolver. Esta especie de plan diseñado por los hermanos Spierig, en materia de directores, aporta a la ligereza de la propuesta. Es una película de miedo que no da miedo. Pero aceptamos el carácter de Winchester porque parece funcionar. El problema es que la película se convierte en un insistente martillo de justicia social durante su cierre. Se desvían las intenciones de sus personajes, y la historia sufre por una ingenua inocencia que el final implica. En esa conclusión estruendosa, Winchester se convierte en una película típica de la casa del ratón que habla.

Es trágico para una película como Winchester, tener un giro que la lastima de esa manera. Es una película que intenta recuperarse en un tercer acto que no tienen lógica que la adhiera al género que se plantea desde un principio. Insiste con mantenerse en un ámbito aceptable para todos los espectadores y el horror no es así. Piensen en The Others, con su motivo poco conservador que en un final sabe usar muy bien. Esta es una película que podría alimentarse mucho de las influencias y prefiere utilizar una historia de fondo que no puede engranarse con la odisea de un médico naturalmente escéptico que decide enfrentar el pasado que lo atormenta y que hace presencia en esa casa misteriosa y llena de fantasmas.

Bien ejecutada y con una puesta en escena más que aceptable, Winchester se conforma como horror para aquellos que no se toman muy en serio el género y puede ser, para quienes no quieren asustarse demasiado. Para el resto, es una oportunidad que se va oscureciendo a medida que transcurre y la película va mostrando su verdadero espíritu.

Calificación: **

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