Crítica cine: Young Sherlock Holmes (1985)

El joven Sherlock conoce a su amigo Watson en una escuela y juntos empiezan su interesante trabajo de investigar crímenes.

Dirigida por: Barry Levinson.

Protagonizada por: Nicholas Rowe, Alan Cox, Sophie Ward, Anthony Higgins, Susan Fleetwood, Freddie Jones, Nigel Stock, Roger Ashton-Griffiths.

País: Estados Unidos.

Género: Fantasía, aventura.

Duración: 104 minutos.

Volvemos a este sitio de los recuerdos. Volvemos con orgullo a ese catálogo de películas que veíamos con ganas siempre, aunque ya las habíamos visto antes. Sábados en la mañana, domingos en la tarde, o cualquier día. Cualquiera era un día válido para volver a esa zona de confort que este tipo de películas nos brindaban. Young Sherlock Holmes siempre había sido una elección que no entendía. Era chico, y mi hermana mayor era quien insistía en las aventuras de un joven Holmes que iniciaba su amistad con Watson, y se enamoraba mientras trataba de solventar crímenes que ocurrían cerca de esa escuela en la que se conocieron. Aventurero como siempre, decidí invertir tiempo en volver al pasado que tanto me modeló. Y me lleve una sorpresa no muy buena con Young Sherlock Holmes, una de esas que el tiempo no ha sabido cuidar.

Fuera de su icónica escena con efectos especiales innovadores (la cual “desarrollaré” más adelante) no hay mucho de Young Sherlock Holmes que podamos rescatar. Su historia es tan simple como en aquel momento. El joven Sherlock recibe y acoge a Watson en la escuela. Ambos se convierten en amigos rápidamente. Empiezan a investigar una serie de extraños crímenes que mezclan superstición, alucinaciones, y extraños objetos egipcios. Cuando la investigación los lleva a un culto que literalmente se esconde bajo las calles del sitio en el que viven, deben empezar a cuidarse porque podrían ser las próximas víctimas.

Barry Levinson dirige un guion de Chris Columbus. Y aunque ambos eran relativamente nuevos en el universo de Hollywood, es imposible dejar de imaginar como Spielberg no tuvo más presencia en una película de tan poca calidad en su historia. Pero en aquel momento eran válidos estos intentos. Era el año de Back to the Future e imagino que era imposible dejar de pensar en semejante propuesta. Young Sherlock Holmes pasó desapercibida en taquilla y la crítica no fue muy cuidadosa. Pero Levinson no había creado un producto de calidad. La resolución viene con demasiado “cuidado”. No somos ingenuos como espectadores. Y adivinar lo que realmente ocurre acá es demasiado fácil. Esto resta importancia en un tercer acto desastroso que termina solucionando todo con escenas de acción, disonantes con una película sobre jóvenes inteligentes que deciden juntarse para resolver acertijos en las calles de Londres llenas de nieve. Lo mejor de Young Sherlock Holmes está en esas pequeñas escenas de diálogo entre esos dos jóvenes que, ingenuamente, deciden luchar contra todo lo que se encuentren.

Young Sherlock Holmes es esa película que se hizo famosa por ser la primera que usó imágenes generadas por computadora. Unos meros 31 segundos de metraje que costaron seis meses de trabajo para quiénes habían creado la unidad Pixar de Industrial, Light & Magic. Apenas un año después fue vendida a Apple y Steve Jobs formó el estudio de animación que hoy en día produce las aventuras de los juguetes, los monstruos y los peces. Pero es importante denotar que en esta mini película de 1985 se inició un camino arduo y que hoy en día parece ser más relevante que nunca. Siempre Spielberg en los momentos de innovación. Por último, me causa curiosidad como nadie nota el extraño parecido entre escenas de Young Sherlock Holmes y el segundo capítulo de Indiana Jones. ¿De verdad nadie ve el parecido? Spielberg estuvo involucrado en ambas y vaya que se nota.

Calificación: **

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