Crítica series: Dead to me (Temporada 2 – 2020)

En la segunda temporada Jen y Judy deben lidiar juntas con OTRA muerte muy particular.

Dirigida por: Liza Johnson, Tamra Davis, Liz Allen Rosenbaum, Jennifer Getzinger, Silver Tree.

Protagonizada por: Christina Applegate, Linda Cardellini, James Marsden, Ed Asner, Diana-Maria Riva, Max Jenkins, Lynn Andrews III, Suzy Nakamura, Luke Roessler, Tiffany Yvonne Cox, Adora Soleil Bricher, Gloria Calderon Kellett, Pamela Drake Wilson, Ericka Kreutz, Tara Karsian, Felice Heather Monteith, Amir M. Korangy, Rick Holmes.

País: Estados Unidos.

Género: Comedia, drama, thriller.

Duración: Diez episodios.

El dinamismo que Dead to me planteó con su primera temporada era imposible de repetir. En esa primera entrega nos enfrentábamos con dos personajes cuyo enlace se iba renovando magníficamente a medida que se iba abriendo una flor de secretos, uno más relevante que el otro. Era una comedia negra cuyo carácter de gracia siempre era sobrepasado por el suspenso puntual de un personaje. Pero seguía siendo una fórmula de comedia que era imposible de cubrir con giros. La relación entre sus dos personajes principales se destacaba como una fresca conversación entre dos personalidades contrarias cuyo destino es coincidir al final. Aquel acierto no se podía repetir.

En esta segunda temporada las ambiciones han bajado muchísimo. Los giros no funcionan igual y Dead to me continúa con un mantenimiento de sus personajes. Mucho más dramática que antes, la serie nos obliga a aceptar personajes nuevos que no se sienten tan relevantes a la situación. Y es por esto que ahora el alcance es menor. No mucho ocurre esta vez y la serie pierde importancia y atención.

Hay otro crimen esta vez. Y es aquel que cierra la primera temporada con un cliffhanger maravilloso que exponía a sus dos personajes principales a una resolución conflictiva. Judy, la inocente, debe acompañar a Jen, la astuta, a esconder el cuerpo de Steve (la ex pareja de Judy). El arranque depende completamente de cómo hayamos absorbido a nuestras dos heroínas en esa temporada pasada. Pero esta vez no mucho ocurre. La mayoría de los eventos transcurre en la casa impecable de Jen, y tenemos que lidiar con la aparición de un hermano gemelo de Steve. El misterio del “quién lo hizo” que funcionó de forma inteligente en el pasado, se sustituye por un melodrama intenso que no mucho imprime a la personalidad de una serie que antes solucionaba demasiado en episodios de 30 minutos. Esta vez la sensación general es completamente diferente. La reflexión es exagerada. Con confianza me dediqué a ver Dead to me en unos pocos días y poco se generó con una repetitiva segunda temporada que no hace demasiado por salvar a su conflicto. De hecho el final nos somete a la intriga, pero con poca relevancia. Al menos el indicio de una tercera temporada no es demasiado dramático. Si nuevamente el tratamiento es el mismo, la falla será asegurada.

Pero nuevamente Netflix demuestra que el formato planteado funciona. Me refiero al drama de 30 minutos en el que, con atención a detalles específicos, el cuento llega al receptor como debería llegar siempre. No hay escenas larguísimas y tediosas, no hay un desarrollo excesivo de subtramas de personajes secundarios. La atención es absoluta en dos mujeres, interpretadas por dos actrices excepcionales que demuestran una vez más que no son caras bonitas al servicio de algo mayor. Es una serie en dominio absoluto de lo inesperado de ambos personajes, que solucionan todo a su manera, y no tienen miedo en improvisar ante el peligro. Si viene una tercera, por supuesto que la voy a ver. Quizás no con tanta confianza. Pero ahí estaré para ver en qué problema se meten.

Calificación: **

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