Crítica series: La casa de papel (Temporada 4 – 2020)

Sobrecargada, sobreactuada y repetitiva. Esta cuarta parte representa el principio del fin.

Dirección: Koldo Serra, Jesús Colmenar, Alex Rodrigo, Javier Quintas.

Protagonizada por: Álvaro Morte, Úrsula Corberó, Itziar Ituño, Paco Tous, Pedro Alonso, Miguel Herrán, Alba Flores, Jaime Lorente, Esther Acebo, Najwa Nimri, Hovik Keuchkerian, Rodrigo de la Serna, Fernando Cayo, Darko Peric, Fernando Soto, Enrique Arce, Kiti Manver, María Pedraza, Juan Fernández, Anna Gras, Fran Morcillo, Miguel García Borda, Roberto García Ruiz, Mario de la Rosa, Pep Munné, Clara Alvarado, Susi Sánchez, José Manuel Poga, Adelfa Calvo, Luis Bermejo, Belén Cuesta, Luka Peros, Antonio Romero.

País: España.

Género: Acción, drama.

Duración: Ocho episodios.

El exitoso atraco en la Casa de la Moneda de España puso el listón alto para La Casa de Papel y sus siguientes temporadas, y lo ayudó a convertirse en la serie de idioma no inglés más popular de Netflix. Ahora, con todos los ojos puestos en la cuarta temporada del thriller policial, sobre la segunda parte del atraco en el Banco de España, las apuestas son más altas que nunca. A fines de la temporada pasada, el profesor (Álvaro Morte), el autor intelectual del proyecto, había perdido todo el control y Nairobi (Alba Flores) se estaba desangrando. Esta nueva temporada también aumenta la adrenalina, hay que admitirlo, pero no de manera tan consistente. Un listón estirado, que se puede romper.

Esta vez, el atraco no es el plan original del Profesor, no hay tantas reglas; Raquel Murillo (Itziar Ituño) está bajo custodia, ni una sola persona del equipo de ocho miembros es capaz de liderar, y  es difícil decir si los nuevos miembros del equipo están listos para la tarea. Todo el caos te mantiene adivinando y, sin embargo, no hay una “bomba de reloj” para mantenerte alerta, punto clave para este tipo de historias. Los creadores parecen haber pasado por alto la importancia del “tiempo” en este atraco, y por falta de urgencia, no es tan emocionante como debería. Después de un punto, también comienza a sentirse un poco alargada la historia, casi innecesaria e irreal. Supongo que está diseñada como dice el profesor en uno de los episodios: “¿Qué tal si olvidamos el sentido común?”. Literalmente fue lo que pasó.

El guion no lineal no es suficiente para alimentar las urgencias, y solo sirve para romper la tensión acumulada en el presente. Sin embargo, las imágenes funcionan. Ya se trate de ubicaciones internacionales o de la impresionante arquitectura del Banco de España, en la que se desarrollan la mayoría de las escenas, las imágenes son deslumbrantes. Estos son algunos de los puntos más fuertes, pero la novedad en su locura, que mantuvo el suspenso alto en temporadas anteriores, ha desaparecido. Hay un aire de previsibilidad y se siente con mucha diferencia. El personaje nuevo, Alicia Sierra (Najwa Nimri), una policía embarazada que se niega a trabajar según el libro de reglas, intenta llenar este vacío. Todo lo que sabes sobre ella es que no dudará en llegar a los extremos para estar en el lado ganador.

Hablando de actuaciones, hay algunos puntos importantes: ver como el Profesor se desmorona, o cuando uno de los personajes queridos, Rio (Miguel Herrán) recuerda sus experiencias traumáticas bajo custodia policial, o cuando uno de los personajes principales se encuentra con su destino. Esta temporada también tiene escenas retrospectivas de un personaje amado y odiado, Berlín (Pedro Alonso). Puedes ver por qué, ya que la actuación de Palermo (Rodrigo De la Serna), incluso con el “parche en el ojo del villano”, no funciona tan eficazmente como para una sustitución de personajes. El feminismo continúa ocupando un lugar central en el espectáculo. En este entorno dominado por hombres con poca moral, una mujer demuestra que no tiene miedo y lo manifiesta a los hombres. Si bien algunas mujeres son rebeldes y no dudan en lanzar un puñetazo “frente al patriarcado”, y a decir verdad, no se ve natural, sino como para cumplir una cuota al “fan service”. Pudo ser mejor.

La temporada realmente comienza después de que uno de los rehenes, Gandía (José Manuel Poga), también jefe de seguridad en el Banco de España, toma el centro del escenario. Las secuencias entre Gandia y el equipo de atracos son lo más destacado en cuanto a ideas, todo lo contrario a una desafortunada producción en las escenas de acción que parecieron sacadas de algún show de comedia. Curiosamente, el atraco ya no se trata del dinero, y algunos salen como ladrones sin un motivo.

Lo que comienza como una misión para rescatar a Río, pronto llega a un punto en el que te encuentras con dilemas positivos y negativos. Debajo de todos estos defectos, como ha sido durante casi tres años, todavía queda algo demérito para el creador de la serie (Álex Pina), quien ha dado tres finales consecutivos que crean bastante curiosidad. Parece (estoy seguro) de que hay otra temporada en camino, pero si la temporada 4 es una indicación, puede ser mejor moderar las expectativas esta vez, esperando que sea la última.

Un trailer

One Reply to “Crítica series: La casa de papel (Temporada 4 – 2020)”

  1. De acuerdo con la crítica, me gusta La Casa de Papel, por eso tenía dudas que superaran el listón tan alto que ellos mismos habían alcanzado. Creo que la temporada debería finalizar esta serie. Prolongarla más sería innecesario

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