Crítica series: The Twilight Zone (Temporada 1 – 2019)

Un relanzamiento de la serie pionera de género que contiene más fanfarria que calidad.

Dirigida por: Owen Harris, Greg Yaitanes, Gerard McMurray, Ana Lily Amirpour, Richard Shepard, Jakob Verbruggen, Christina Choe, Mathias Herndl, Craig William Macneill, Simon Kinberg.

Protagonizada por: Taissa Farmiga, John Cho, Greg Kinnear, Sanaa Lathan, Kumail Nanjiani, Adam Scott, Allison Tolman, Jacob Tremblay, Jessica Williams, DeWanda Wise, Rhea Seehorn, Lucinda Dryzek, Jefferson White, Jonathan Whitesell, Luke Kirby, Ike Barinholtz, Percy Hynes White, Steven Yeun, Jordan Peele, Adam Beauchesne, Rob Carpenter, Josh Collins, Graeme Duffy, Lane Edwards, Glenn Fleshler, Toby Hargrave, Damson Idris, Tarun Keram, Stephanie Lavigne, Nicholas Lea, Robert Leaf, Trevor Lerner, Keith MacKechnie, Alexander Mandra, Michael Meneer, Terry mullett, Jocelyn Panton, Seigfred Perolino, Paul Piaskowski, David Quinlan, James Ralph, Michael Patrick Denis, Vladimir Ruzich, Steph Song, Erica Tremblay, Elizabeth McCarthy Meek, Shanae Tomasevich, Melanie Rose Wilson.

País: Estados Unidos.

Género: Fantasía, horror, drama, ciencia ficción.

Duración: Diez episodios.

Es difícil lograr que Rod Serling alcanzó cuando a mediados del siglo pasado presentó su proyecto para un formato serial de media hora por medio del cual podía contar historias fantásticas. Con algunas excepciones, Serling se aseguraba de que todo pudiera condensarse en ese formato de tiempo, y en pocas ocasiones tuvo que extender el metraje. Es algo que, como pionero, supo construir utilizando el talento de escritor y teniendo un dominio creativo sobre la serie. The Twilight Zone es inalcanzable como clásico, y esos intentos que han aparecido a lo largo de los años (el del 2019 es el tercer intento por traer de vuelta el show de ciencia ficción creado por Serling) sirvieron como un lindo homenaje pero nunca algo como lo que se hizo en el 2019. Es televisión con un nivel alto de producción, lanzada para presentar el servicio de streaming de CBS y producida por uno de los cineastas de género más importantes del momento. No entiendo cómo el resultado fue algo tan mediocre.

Jordan Peele sirve como productor (junto a otros), y narrador de este revival de The Twilight Zone. Una temporada de diez episodios nos propone una variada reinterpretación del género que Serling básicamente creó, muchos trataron de imitar, y pocos alcanzaron a entender para modelarlo a su manera. Con la presencia de distintos guionistas, esta era la oportunidad de utilizar nuevas mentes del rubro y crear mini historias que pudieran lograr la efectividad de lo que Serling hizo y todavía hoy tiene sus frutos. El resultado es una antología con más fallas que logros:

  • The Comedian: el debut falla rotundamente con su casting. El capítulo va sobre un comediante de standup que no logra el éxito sino hasta que empieza a incluir material personal en sus rutinas. El problema es que lo que menciona, deja de existir. Al principio es un experimento interesante, pero luego se torna peligroso. Es un capítulo demasiado largo, repetitivo y predecible.
  • Nightmare at 30.000 Feet: una versión moderna supuestamente del clásico episodio del avión y el paranoico hombre que ve algo en una de las alas. Pero esta vez hay un cambio. Un podcast que predice eventos, y una resolución que no tiene mucho sentido se sienten como un desperdicio de nombres, y producción.
  • Replay: uno de los más decentes de la temporada en materia de premisa que termina apuntando a un comentario social que no tiene mucha efectividad en esta ocasión. El final es de esos que nos recuerda a las travesuras de Serling, terminando las cosas de forma inesperada.
  • A Traveler: un larguísimo episodio sobre la visita de un extraño hombre a una estación policial en Alaska, que no soluciona nada a tiempo. Una introducción posible da pie a una trama inexplicablemente confusa.
  • The Wunderkind: el mejor capitulo de la temporada cuenta la historia de un asesor de campaña presidencial que ha tenido una carrera con demasiados desaciertos. Un día decide acompañar a un niño que quiere ser presidente de Estados Unidos. Increíble es cómo lo logra, y las consecuencias de ello. Así debería ser esta serie.
  • Six Degrees of Freedom: una historia de astronautas que en pleno lanzamiento de la nave que los llevará a Marte, son testigos de la exterminación de la raza humana. O al menos eso parece. Demasiados malos actores, una resolución que no tiene sentido, y el recuerdo de tiempos mejores cuando Serling no tenía recursos de efectos especiales a disposición, y debía lograr algo satisfactorio con la historia.
  • Not All Men: nuevamente el comentario social que no calza con la historia sobre una lluvia de meteoritos que contienen un virus que solo afecta a los hombres y los convierte en seres rabiosos. Si alguien me indica el objetivo de esto, estaría muy agradecido.
  • Point of Origin: había algo prometedor en esta historia sobre la normalidad del suburbio y las razones detrás de un supuesto por parte de otra especie. Lamentablemente no se usa para nada bien. Y quedamos a merced de algo sin un final satisfactorio.
  • The Blue Scorpion: un pésimo cuento sobre un hombre que parece haberlo perdido, excepto una pistola de la que no puede deshacerse y la cual lo lleva a alcanzar un nivel ridículo de bondad.
  • Blurryman: un concepto bastante original nos lleva detrás de escenas de The Twilight Zone en una exploración meta sobre la creatividad detrás del show. Una linda revelación nos pone a la orden de un Peele que parece poder hacer lo que quiera con este show.

Un trailer

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