Especial: Dracula: La definición de un clásico de horror.

Dracula se estrenó hace casi un siglo, y el vampirismo en el cine tuvo su primera fundación comercial.

No me gusta escribir clases de historia. Me parece que para eso hay que buscar libros e investigar. Además, creo que nadie está en este medio para explorar lo que ocurrió en una película realizada hace 89 años. Parece ser más importante entender cómo nació el horror como género comercial, y generalmente aceptado durante la era del “pre-code” (esa etapa oscura del cine en el que no existían códigos sobre lo que se podía mostrar y lo que no podía estar en pantalla). Dracula de Tod Browning parece ser una buena oportunidad para explorar la historia que no se trata del blanco y negro, o del sonido poco nítido. Es conveniente entender por qué es el clásico que ayudó a conformar una etiqueta para Universal Pictures que hoy, no tiene el resultado que todos esperaron en su relanzamiento. Quizás el pasado es intocable.

Decir que Browning hizo Dracula de principio a fin es ir en contra de lo que dicen muchos que vivieron aquella época. Era un director errático que mostró sus intenciones desde el principio de la producción. El casting fue horrible. Nadie creía en Bela Lugosi como la cara del conde, y no fue sino porque lo había interpretado en el escenario de forma admirable que alguien decidió elegirlo. Los efectos especiales eran pobres para la época, y nadie sabía como manejar bien el concepto de sonido en el cine. Era una apuesta que solo contenía valor porque era el lanzamiento oficial de la obra de Stoker en la gran pantalla. Nada más. Y así Universal Pictures crea el personaje que hasta el día de hoy sigue utilizando como un icono del horror.

Eran otros momentos. Las producciones eran compartidas literalmente, ya que en la noche se rodaba Dracula de Tod Browning y durante el día George Melford hacía su versión de Drácula. Se extraían metrajes de otras películas y se insertaban como parte de la película. Todo era precario y no era meticuloso. Nadie apostaba por producciones gigantes con presupuestos exorbitantes. Entonces ¿cómo Dracula se conforma? ¿Dónde está lo que la hace merecedora de tanta atención casi un siglo después?

Creo que primero que nada, se debe reconocer el riesgo del horror en una época en la que este tipo de películas no existían y mucho menos con sonido. El estudio se arriesga con un estreno limitado y misterioso. La gente se desmayaba en los cines. El éxito era inmediato.

Pero también el elemento “Lugosi” es difícil de omitir. El actor indicaba que era la última vez que lo iba a interpretar debido a que no quería ser un estereotipo. Pero indudablemente imprime autenticidad a un rol distinto para la época. La sutileza, la elegancia y la incorporación de personalidad, era algo innovador que no tenía la obra original de Stoker y mucho menos lo que Murnau había hecho con Nosferatu. Sí, Browning y los guionistas se inspiraron en lo que habían visto antes para poder crear el escenario de Lugosi. Pero es el actor quien termina de modelar lo que hasta hoy se mantiene. La tensión sexual de un hombre cuya hambre es innombrable, nunca admitida pero omnipresente. Es en esta seductora personalidad que Lugosi se mantiene de principio a fin para poder patentar al personaje que hoy es más cultura que otra cosa. Si los clásicos se deben respetar, Lugosi es un excelente punto de partida para ello.

Con una corta duración, Dracula de Tod Browning pasa desapercibida actualmente como documento de análisis más que un largometraje de horror. Pero en esa puesta en escena hay algo. Hay miedo por lo desconocido, hay cierta actitud juguetona por parte de un Van Helsing poco recordado, y hay una sensación general de la grandeza de un personaje que dura muy poco tiempo en pantalla lamentablemente. El clásico de Browning es clásico por Bela Lugosi. Negarlo es negar la historia del horror y del vampirismo como uno de los subgéneros más importantes.

Con información de Film Affinity, IMDB.

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