Great movies: Dr. Strangelove or: How I learned to stop worrying and love the bomb de Stanley Kubrick

Director: Stanley Kubrick.

Escritores: Stanley Kubrick, Peter George, Terry Southern, Peter Sellers, James B. Harris.

Protagonizada por: Peter Sellers, George C. Scott, Slim Pickens, Sterling Hayden, Keenan Wynn.

“La guerra es el último refugio del incompetente”.

Isaac Asimov

Nunca he podido saber realmente como se inician las guerras. No se si es que todos se reúnen y presionan un botón de start y luego todo ocurre. Quien da el primer golpe es tan importante como la reacción del otro. 

Satirizar una situación tan delicada como ésta en el año 1964 no debe haber sido algo fácil. Pero con la ayuda de un director tan versátil como Kubrick y un guión escrito por 5 personas, las intenciones valen y los resultados son completamente analizables y al final aceptados. Meses después del asesinato del Kennedy, Kubrick logra un hito en la historia del cine satirizando a políticos y militares en una película. Todo el mundo se preguntó como lo logró. Y simplemente tomó lo más débil de las guerras y le dio un toque humorístico sin olvidarse de lo trágico. Es humor negro pero del duro. Del que pega. Lo interesante es cómo Kubrick conserva el espíritu periodístico necesario para este tipo de películas en la época.

Dr. Strangelove va sobre un grupo de militares que liderados por un oficial de alto rango que se ha vuelto loco, se desplegan para lanzar un ataque nuclear sobre Rusia. En medio de este desastre hay una reunión de los mas altos cargos del gobierno de U.S.A. para decidir que hacer sobre lo que ha pasado. Es en esta reunión en la que transcurre la mayoría de la película. Todo desde la descripción de las contramedidas del suceso, hasta la llegada de un embajador soviético para discutir una posible salida. Todo conlleva la película a llevarse el mérito. Los diálogos super bien escritos y una tonalidad otorgada por un estupendo director de arte y fotógrafo, es lo que hace de Dr. Strangelove un logro en una epoca en la que nunca debio serlo.

Una sátira al estilo de Dr. Strangelove tiene que contar con un casting preciso y totalmente profesional. Desde el momento que aparece Peter Sellers como un oficial británico colaborador en una base de U.S.A. sabemos que estaremos al frente de un personaje hilarante y totalmente irónico. Inocente de toda culpa, el capitán Mandrake (Sellers) sirve de compañía para quien se ha vuelto totalmente loco, Jack D. Ripper (great fucking name) y en sus momentos de máxima personalidad lo acompaña y le sirve de consuelo en una escena esencialmente triste para una película que no la merece; Sellers simplemente emula a quienes le comandaron cuando tuvo que servir en la Segunda Guerra Mundial (al menos eso contó). El segundo personaje de Sellers, es el presidente de U.S.A. quien es totalmente débil y es justamente lo que Sellers refleja en la interpretación. Un personaje enfermo fue lo que le dijeron que hiciera pero no resultó. Kubrick insistía en que el personaje tenía que ser serio y justamente lo logra. El tercer personaje de Sellers es el Dr. Strangelove quien también asiste a la reunión. Este es el más hilarante puesto que esconde una soterrada admiración por el Führer y esto lo demuestra su mano que sufre de Alien Hand Syndrome. Sellers se adueña de estos tres personajes con una precisión totalmente enigmática. No es lógico buscar que es el mismo actor y sin embargo por naturaleza lo hacemos. El detectar que es Sellers quien hace de los tres es un reto y totalmente gracioso. No fue por coincidencia que la productora estuvo de acuerdo en hacer la película si Sellers interpretaba a cuatro personajes. El cuarto no se logró por exigencias del actor quien sintió demasiada presión.

Sellers

El otro mérito es de George C. Scott quien es el propio republicano de voz deteriorada por el cigarrillo que necesita acción de guerra en una país totalmente pasivo en el momento. Kubrick le indicaba a Scott que ensayara escenas con tonos totalmente exagerados en su voz y actuación. Kubrick en vez de tomar las escenas que a la final filmaban como “serias”, editó los ensayos y esto molestó enormemente a Scott quien juró nunca más trabajar con Scott. Pero a la final uno se da cuenta que Kubrick era quien tenía visualizado el fin desde el principio. Scott resulta ser el personaje más gracioso de la película y quien como todo un anticomunista se cae a golpes con el embajador soviético y esto genera la línea más importante de la película. El presidente les regaña y les dice “Señores no pueden pelear, este es el Cuarto de Guerra”. Impresionante.

El otro mérito es para Slim Pickens quien desde el bombardero interpreta a un sureño fascinado con todo el lanzamiento del movimiento. Sus diálogos son el descanso apropiado para la seriedad del conflicto.

Dr. Strangelove es el trabajo de un director que siempre contrajo compromiso con llevar una visión demasiado personal de un problema que afecta al mundo completo. El cómo iniciar la guerra es un tema delicado como para colocarlo en manos de un director que nunca demostró estar bien de la cabeza y al manipular la historia de manera subjetiva, se prestaba para ganarse el odio de todos los involucrados en la realización. Pero lo logra conservando el espíritu violento de un conflicto que en la vida real sería visto con un 300% más de seriedad.

Y es que en esto radica la inteligencia del realizador. En nunca querer mostrar la realidad. Y si les cabe duda de esto, sería bueno que vieran como la bomba termina cayendo. Al menos alguien la monta y logra hacerlo de la manera más vulgar y totalmente ofensiva. Al menos si exhibes la película en países donde suelen tomarse las cosas demasiado en serio.

Cuando al final tenemos la oportunidad de ver Dr. Strangelove como un todo, nos damos cuenta de cuan buen la película resulta siendo. De cuan efectiva es en su esencia de ser una vista super rápida de un conflicto que nunca ocurrió. Solamente terminamos agradeciendo a Kubrick por no incluir en el corte final el desenlace original en el que había una guerra de pasteles en el Cuarto de Guerra. Esto hubiese sido totalmente inapropiado. Aunque estoy seguro que con la genialidad de Kubrick las cosas hubieran resultado.

Dr. Strangelove. Muestra de cómo el cine es un medio totalmente audiovisual en el que todo plano, todo diálogo y toda escena tiene un propósito. En este caso, divertir y alejar la vista de la posibilidad de la guerra. Siempre conservando esa luz de esperanza que los violentos añoran a cada minuto y que con seguridad verán al final cuando Kubrick regala esas escenas de bombas cayendo y asesinando gente, un final correcto para lo que posiblemente es la película más sarcástica de la historia.

 

El increíble trailer

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