Movie review: 127 hours

Dirigida por: Danny Boyle.

Protagonizada por: James Franco, Amber Tamblyn, Kate Mara, Clémence Poésy.

Año: 2011.

País: United States, United Kingdom.

Duración: 94 minutos.

La supervivencia del más apto es una frase que uno nunca entenderá hasta que se encuentra en una situación como la trágica de Aron, el protagonista de esta increíble historia de la cual poco sabíamos hasta que el filme saliera a luz pública. Sin embargo, lo hemos pensado. ¿Qué tanto llegaríamos a hacer para poder vivir y seguir viviendo? El poder reflejar esto en el cine, y lograrlo con un tono poético y ampliamente cinematográfico es sumamente difícil. Claro, sería fácil si contáramos con el drama exigido de la situación y dejáramos que la película corriera por sí sola. Pero Danny Boyle no permite esto. No cae en el cliché de las películas basadas en hechos reales. Toma la historia y la posee. Le imprime el toque necesario. Por esto y por muchas otras cosas, vale la pena ver 127 hours.

La película está basada en los días en los que el escalador Aron Ralston estuvo atrapado en una montaña en Utah en el año 2003. Para nadie ya debe ser un secreto lo que debe hacer Ralston para sobrevivir. Pero bueno, dejemos esto como sorpresa para quienes no saben su verdadera historia. El hecho es que 127 hours nunca deja que su trama se centre en lo que escalador debe hacer para vivir, sino en lo que lo motiva a hacerlo. Es esto lo interesante. Y sin duda alguna, el tener a un monstruo del cine como Boyle detrás de cámara hace que la experiencia sea inigualable. El director le da gusto a la película y aunque las esperanzas siempre las tenemos porque sabemos como terminará, no deja de ser frustrante por la capacidad que tiene James Franco para hacernos creer en lo que está interpretando. Es la verdadera estrella de la película. Sin él, el éxito hubiese sido imposible.

El actor está acompañado de un equipo de trabajo excepcional. Nunca nos sentimos en claustrofobia considerando la situación. No es desesperante. Es totalmente paciente en mostrar. Y cuando muestra impacta. La cinematografía está totalmente manipulada por recursos digitales pero son aceptables considerando para que se usan. No es una película old school ni mucho menos. Es lo más vanguardista que puede llegar a ser tomando en cuenta su trama. Aunque solo deberían haber primeros planos que el actor puede manipular, la cámara no lo toma como una rata de laboratorio. Lo acompaña.

Otro punto importante: el sonido y música. Otras dos estrellas del filme. Solamente deben escuchar el soundtrack completo para saber de lo que hablo. No es típico ni sutil. Es la contraparte apropiada para la naturaleza que siempre se maneja con los filmes de Danny Boyle.

No hay un solo momento del filme en el que queremos voltear de la pantalla. Somos morbosos por naturaleza y esperamos al clímax. Pero aseguro que hay cosas más interesantes en pantalla. Boyle lo logra con un guión que no se centra en lo terrible de la experiencia ni en lo gráfico que puede llegar a ser el momento en pantalla. Sino que se centra en lo humano de toda la experiencia y la capacidad que tiene el espectador para ver el hecho como algo horrible o un punto de luz en un mundo oscurecido por la ambición, mentiras y desdicha. Aron reflexiona y en esto se basa la película. En la redención que por su propia desesperación debe conseguir. La motivación final para su supervivencia viene en forma de futuro. Esto me encantó.

 Al final de la película, estoy seguro de que apreciarán más a sus seres queridos y verán algo bonito de la vida. En realidad eso fue lo que me enseñó la película. A ver hacia atrás para tomar en cuenta los errores cometidos, y ver hacia adelante para aprovechar ese lienzo en blanco que la vida nos regala todos los días.

Calificación: ***1/2

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