Crítica cine: 4 Months, 3 Weeks and 2 Days (2007)

Dos chicas se meten en problemas cuando una de ellas decide abortar el bebé que no esperaba.

Dirigida por: Cristian Mungiu.

Protagonizada por: Adi Carauleanu, Madalina Ghitescu, Luminita Gheorghiu, Vlad Ivanov, Anamaria Marinca, Alexandry Potocean, Laura Vasiliu.

País: Romania.

Género: Drama.

Duración: 113 minutos.

La inconsistencia moral que se maneja en 4 Months, 3 Weeks and 2 Days es mucho más frecuente de lo que pensamos. Podríamos asociarla con el tercer mundo, pero no siempre. Pero cuando llevamos la diatriba a unos 20 años atrás nos encontramos con la posibilidad de la condena. En una sociedad tan destruida como la Rumanía de los 80, el solo tocar el tema podía llevarte a la cárcel. Pero de la película aprendemos que no hay oportunidad de ir a un sitio a hablar y de esto y de una posible salida. Pero es que ni siquiera existen sitios donde puedas ir a comprar un paquete de cigarrillos. Todo es informal, clandestino, oscuro y trivial. Si llevamos el tema a una sociedad como esta, el único camino que se puede tomar es el que se toma acá. Solo existe una salida. Lamentablemente la conocemos demasiado de cerca mediante una de las películas más fuertes que pueden existir. Digo que es lamentable porque es una situación que no conocemos pero que con la película se convierte en algo más real de lo que imaginamos.

Dos chicas universitarias se preparan para algo que no revelan. Luego de unas cuantas pistas, indagamos que una de ellas se practicará un aborto. La que se lo practicará es una chica perdida y sumisa. Ella todo lo olvida y si no fuera por su amiga quizás ni pudiera hacerse esto. Su amiga, debe buscar el hotel, y concertar la cita con el abortista. Cuando por fin se encuentran todos en el hotel, la película toma un rumbo hacia lo desconocido, lo dramático y lo emocionalmente perturbante. No tienen el dinero suficiente, no conocen el procedimiento. Pero logran salir del problema (mediante cosas que no revelaré). Al final la destrucción emocional viene reflejada en su amiga, quien no es la víctima pero se siente como la más afligida, es casi la espectadora de un cambio de vida del cual nunca tuvo que formar parte y que sin embargo lo hace por lealtad a una chica que podría ser su amiga pero también podría ser cualquier persona.

Aquí tenemos una muestra cinematográfica de una crisis humana y social. El director del filme lo permite todo dentro de un marco narrativo. No se esconde nada. Todos los hechos salen a luz y no se manipula la trama para tener un final feliz ni optimista. Es este el valor. Se siente demasiado real al verlo. Sobre todo si tomamos en cuenta los recursos que se usan al construir un guión técnico pesado y difícil de soportar. Planos secuencia excesivamente largos y la ausencia de música nos lleva por un filme que es gris por naturaleza y en el que todo puede ocurrir. Es difícil imaginar cómo las dos actrices se mantienen en tono ante roles tan difíciles de interpretar. Pero ese es el talento que los europeos han sabido dominar: el drama llevado a la realidad de una situación posible y destructiva.

Es imposible dejar de analizar la última escena en la que ambas chicas están sentadas en el restaurante del hotel pensando en lo que ambas han hecho y cómo esto les ha cambiado en personalidad y madurez repentina. Saben que la interacción social nunca será la misma (y un indicio de esto es la escena de la amiga en el cumpleaños de la suegra) y que lo que hicieron debe ser olvidado. Pero al mismo tiempo saben que no podrán hacerlo. Para la que no está embarazada ya, ha salido de un posible futuro incierto. Pero para la otra, apenas empieza el camino por un futuro horrible marcado con tinta indeleble.

Esto es una obra de arte.

Calificación: ****

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