Crítica cine: The Dictator (2012)

El príncipe Aladeen por error queda varado en medio de Estados Unidos y debe valerse de su capacidad de aceptar la cultura occidental para poder sobrevivir.

Dirigida por: Larry Charles.

Protagonizada por: Sacha Baron Cohen, Ben Kingsley, Anna Faris, Jason Mantzoukas, John C. Reilly, Bobby Lee.

País: Estados Unidos.

Genero: Comedia.

Duración: 83 minutos.

Sacha Baron Cohen se ha metido en los estantes de la cultura popular mediante la interpretación de personajes extremos. Desde Borat hasta Bruno. El tipo siempre tiene algo que decir. Y siempre tiene algo nuevo para mostrar. No es sorpresa que cada cierto tiempo se reinventa y algo hace. Es mas, lo esperamos con ansias. Sus dos previos trabajos fueron de mockumentary y la verdad es que los disfrute mucho. Me gusta que el tipo vaya contra todo el establecimiento y reviente a la cultura norteamericana. Es algo que sencillamente disfrutamos porque notamos que el mismo lo esta disfrutando. Generalmente los roles están bien escritos y las películas son tolerables. Pero lo que pasa cuando cambias la formula y no el personaje es que tienes un personaje mas de la comedia y rompes con el esquema y por consiguiente el target del ataque. Ya no se trata de un reality. Ahora es una película  Y visto de esta manera, parece que la cosa no funciona muy bien.

The Dictator cuenta la historia del príncipe Aladeen. El mismo ha logrado permanecer en el poder desde que tiene memoria. Es el propio dictador del medio oriente que logra que lo que quiere sin esforzarse mucho. Su educación es limitada y en ciertos momentos puede parecer un retrasado mental por lo que dice. Pero no lo es. Es predispuesto al ataque. Todo lo que signifique democracia, paz, justicia, lo aborrece. Pero el príncipe sufre un atentado en el que es destituido de su cargo y reemplazado por un doble que es mas tonto que una cabra. Aladeen debe ingeniárselas para volver al cargo y ser el mismo villano de siempre.

Cuando leemos el resumen nos damos cuenta de que es una película cuyo acercamiento a la comedia solamente puede ir por un camino: el común. La sátira esta desvanecida del mundo de Cohen y el director Larry Charles, quien ya hizo los dos previos trabajos de Cohen. Mi punto es que no funciona el personaje si se usa la formula de ficción. No tiene ningún tipo de sentido llevar este personaje al cine como alguien que nunca existió ni va a existir. Es una falla que descalibra toda la calidad del trabajo de guion. Cuando el filme inicia nos damos cuenta de lo que el actor puede hacer con el personaje pero rápidamente se desvía el objetivo principal y la historia se enfoca en un paralelismo romántico que esta totalmente descuadrado de lo que es el mensaje gracioso del filme. Queda ridículo que Aladeen se enamora, y que su causa sea destruida por esto mismo. Si bien al final esta indicado que no todo acaba ahí, es algo que no se puede llevar tan lejos.

No todo es malo en The Dictator. Los cameos son para cagarse de la risa. El aura de Cohen y su constante ataque a la sociedad son puntos que siempre tienen valor sobre la propuesta. A veces opaca el sentido de una historia diferente para hacernos recordar que es un actor que fue hecho para una sola cosa: los mockumentaries. Muchos dirán que este es el punto máximo de inflexión para un actor que parece ofender a toda cultura, religión, o país. Pero la realidad es que es solo una broma. Ahora con esta formula de ficción, el actor puede hacer mas. Sin embargo, lo cuida con un propósito de no romper con el esquema del guion. Pero se nota que hay mas. Hubo bromas que simplemente no vimos porque no pudimos ver.

Una propuesta fallida de un comediante único.

Calificación: **

Un trailer

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