Crítica cine: The Greatest Movie Ever Sold (2011)

Un documental sobre cómo las marcas invaden los medios de comunicación para poder vender, que a su vez es financiado de manera explícita por algunas marcas.

Dirigida por: Morgan Spurlock.

Año: 2011.

País: United States.

Genero: Documental.

Duración: 88 minutos.

Morgan Spurlock es un cineasta por naturaleza. Al menos sus documentales son una gran muestra de lo que es capaz de hacer. Y aunque siempre el tratamiento lo lleve a protagonizar el mismo, siempre hay efectividad. Sin embargo, dicho movimiento puede ser peligroso. Se puede convertir en una visión subjetiva de lo que el piensa y hasta puede llegar a verse como un tipo enamorado de si mismo. Pero hasta ahora lo que ha hecho es abogar por causas por las que vale la pena abogar. El tipo ha luchado contra grandes corporaciones y ha ganado en varias ocasiones. Su ultimo filme, The Greatest Movie Ever Sold (o mejor dicho POM Wonderful presents: The Greatest Movie Ever Sold) es un documental que habla sobre la inmensidad del mundo publicitario y de como somos inundados por lo excesivo del asunto. Lo interesante es que esta vez, Spurlock no va contra la empresa y se le enfrenta. Esta vez hace algo diferente. Como siempre.

El documental trata sobre Spurlock tratando de financiar su película. Es una película que habla sobre el proceso de recaudar dinero para que tu la puedas ver. Interesante es como juega con la linea entre venderse y realmente expresar lo que quiere expresar. Spurlock pasa por distintas empresas pidiendo el dinero si tan solo muestra el nombre de la marca en el poster, en el trailer, en la película. En todo lo que tenga que ver. El resultado es un trueque. Spurlock aparece en todos los productos que financiaron su película en forma de sticker, o cualquier otra manera de hacerse mostrar. Y Spurlock toma jugos de la marca que lo financio durante toda la película. Es algo así como lo que ocurrió con McDonald’s y Super Size Me. Solo que esta vez, el cineasta se inunda del jugo para poder mostrar lo que quiere mostrar.

No es un documental perfecto. No es algo a lo que estamos acostumbrados. Pero Spurlock se esmera en darnos un rato de entretenimiento con una gota de realismo trágico al que a veces le hacemos la vista gorda, lo cual es un poco negativo si consideramos lo impactante del asunto. Estamos inmersos en un mundo en el que se nos vende todo. Aquí, se considera un punto como el mas importante y es el mostrar productos en cine, televisión como un recurso importante en alguna muestra audiovisual. El “product placement”. Spurlock se burla de quienes lo han hecho, al hacerlo el por el simple hecho de que le están pagando por eso y nosotros lo sabemos. Nos sirve para entender un poco mas de por que a veces la Coca Cola, Microsoft o McDonald’s son tan cruciales en el proceso creativo de hacer una película. No es algo bueno. Es pésimo. Spurlock nos demuestra esto con hechos y con un punto de vista analítico que siempre se necesita en un buen documental.

El ritmo de la película baja mucho en su segundo acto y en cierto momento se nota un poco monótono y aburrido. Pero todo nos prepara para un ultimo montaje en el que Spurlock aplica su fuerza y nos demuestra todo para lo que ha trabajado. Es impactante en naturaleza  mas no en metodología. Esto lo perdonamos por la sencilla razón de que Morgan Spurlock es un mejor servidor publico que muchos de los políticos que hoy nos administran. Es una especie de Ralph Nader de la sección de entretenimiento.

Por favor si van a ver el filme, traigan a los chicos. Ellos también deben saber un poco de lo que esta pasando.

Calificación: ***

Un trailer

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