Movie review: Zelig

Director: Woody Allen.

Protagonizada por: Woody Allen, Mia Farrow.

El cine es un medio audiovisual por medio del cual contamos algo. Puede ser cualquier historia, y podemos matizarla como queramos. Esto es lo mágico de poder hacer cine. Pero al fin y al cabo es un medio. Y como tal, debemos respetarlo cualquier onda por la cual se vaya. Zelig puede probablemente ser la película más extraña e inusual del mundo. Es probable. Pero Zelig es la película más extraña e inusual de Woody Allen. De esto estoy seguro. No es cuestión de probabilidad. Es cuestión de riesgo. No es fácil haberlo tomado en serio después de este experimento. Desafortunadamente quien no pasa del trailer hará un review negativo de la película. Y es entendible. Sin embargo como consejo de una persona que aprecia lo extraño, les digo que es esencial que la vean y entiendan.

Zelig es un documental falso (mockumentary) que va sobre un hombre (Leonard Zelig) que tiene la increíble capacidad de transformarse en una persona parecida a quien tenga a su lado. Se documenta que ocurre con su vida a partir de que es descubierto por el mundo entero. El resto es que Zelig está escrita de manera documental pero tomando en cuenta una fotografía muy típica de la época de los 20. Intercaladas están entrevistas con personajes que tienen que ver con Zelig. Pero la peli no refleja la capacidad de Zelig como un problema o virtud. Es simplemente un síndrome que tiene una persona en el mundo y el mismo la usa sin poder saber que lo hace. De hecho el acercamiento se hace de manera graciosa científica porque Zelig debe ser estudiado para poder curarle esto. Sino puede llegar a ser el hombre más poderoso del mundo si consideramos que en esa época había un miedo terrible al comunismo y a los espías. Solo hay una mujer que lo entiende y necesita curar a Zelig de esta enfermedad tan horrible. Una psiquiatra interpretada por Farrow de la cual él se enamora y viceversa. Es aquí donde la película pierde un poco de fortaleza. Al centrarse tanto en el amor de los dos, el tono gracioso se pierde. También se desvanece el poder visual de una pieza que depende mucho de esto. Los efectos ópticos de Allen son totalmente válidos pero escasos.

Allen es osado al poder documentar una historia tan falsa pero tan llena de recursos explotables. Es admirable como logra el objetivo con un toque gracioso. Las escenas de las entrevistas con la psiquiatra son absolutamente inolvidables y esenciales para quien desea descartar la seriedad de un asunto tan controversial como la psiquiatría en el momento. Y es que lo gracioso del asunto es como Allen logra interpretar un personaje tan engañoso que puede darse el lujo de ser americano, afroamericano y nazi durante el documental. En una secuencia hilarante, Zelig se encuentra en las filas detrás de Hitler y llama la atención a su amor quien le busca saltando entre la audiencia. Ese poder congeniar entre ser director y actor es algo que Allen puede hacer de manera poco comercial y al mismo tiempo demasiado atractiva.

El mérito es de Allen en un 200%. Nunca se toma en serio a sí mismo y esto es buen contraste para el carácter triste y poco personal de Zelig, un hombre tan poco llamativo que simplemente debe convertirse en otro para poder sobresalir.

Calificación: ***

 

Un trailer

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