Review de concierto: Journey en Caracas. 5 de abril de 2011

Los años 80 fueron una época dorada para la música. Desde una definición de estilo irreverente y al mismo tiempo virtuoso, hasta la muerte de la música disco. Fue una época que nunca se borrará y aunque todos la nieguen, siempre se recuerda con nostalgia. Siempre.

Era típico que una super banda se formara. Con músicos provenientes de otras bandas que se unían un día para tocar y hablar de su música favorita. De alguna de estas reuniones salió Journey, y el resto es historia.

El 5 de abril de 2011, fuimos víctimas de una inundación de éxitos ochentosos como ningunos otros. Una vuelta al pasado que sabemos que no volverá y que añoramos por su música honesta y elaborada. Aunque Journey no cuenta con su frontman original Steve Perry, sigue siendo la banda que siempre proyectó ser.

La noche iniciaría en medio de una excelente organización. El ambiente era claro y lleno de emoción. Personas de todas las edades se aglomeraban en el Anfiteatro del Sambil para poder presenciar a Journey. MG y yo comimos algo, tomamos unas birras y de inmediato fuimos a nuestros asientos. Un poco lejos estábamos, pero la vista era suficiente para poder disfrutar. Se notaba una batería sencilla en el escenario y bostezamos al saber que habría un telonero. Journey no lo necesitaba y nosotros tampoco. Y sin embargo, a las 8 se montó una banda venezolana en el escenario.

Tomates Fritos es una banda de pop rock que no pretende mucho. No suenan tan bien como deberían y su energía es poco tangible. Es una banda de garage que cuenta con buenos instrumentos y sin embargo no los explotan. Dependen de un frontman débil y que no tiene gracia. Su música aburrida pero pegajosa no pegaba con el ambiente del concierto de Journey. Ellos mismos se notaban que estaban ahí por compromiso. Esperaba de teloneros a bandas como Pentagono, Témpano, o sus sustitutos actuales Express, Poker, Poster. Alguien. Pero no Tomates Fritos. Big Fail para Profit Producciones. 30 minutos de pura negación.

A las 9 en punto se apagaban  las luces para desplegar el espectáculo. Un sonido impecable reinó el Anfiteatro y salió Journey con su Separate Ways. Solo diré algo: Arnel Pineda es un vocalista de primera. Es un cantante que no duda en vocalizar y las melodías las sobrelleva con una facilidad y carisma tremendos. Ejecución a la perfección. Es extraño que abran el show con una canción que Perry cantaba perfectamente.

Siguió Edge of the Moment. Una gran muestra del talento de la  guitarra de Neal Schon que no duda en mostrar su capacidad. Only the Young seguía y la gente coreaba, lo que me impresionó mucho. Aquí en Venezuela conocen a Journey.

Con Ask the Lonely, los ánimos se prendieron y la batería de Deen Castronovo fue la protagonista de espectacular canción. Who’s Crying Now es  la siguiente y una vez más Pineda se muestra carismático y se mueve por todo el escenario sin cansarse. Es increíble la energía que muestra.

Siguen de inmediato de Resonate y Stone in Love y los ánimos se calman. Schon no deja de mostrar su virtuosismo sin soltar la misma guitarra que usa en todo el concierto. No es un artista que se jacta de variar el sonido, es un ícono de la guitarra por su capacidad de impactar. Antes de Stone in Love ejecuta un solo envidiable para muchos y apreciado por todos quienes estuvimos ahí.

Sería el turno de Castronovo de cantar y tocar batería en Keep on Runnin’. El tipo es un maestro. Es lo único que voy a decir. Luego dedican City of Hope a Japón y a su gente. Pineda muestra una gran capacidad de congeniar con el público sin perder el tono de su voz. Después vendría Lights y los ánimos subieron otra vez. La gente corea y Jon Cain y Ross Valory (piano/guitarra y bajo respectivamente) sonríen al ver como la gente se mueve. Still They Ride seguiría con Castronovo cantando nuevamente y haciendo lo suyo con la batería. Seguiría Open Arms y llegó la favorita de la noche. Por lo menos para mí. Abrazo a mi chica y cierro los ojos para transportarme. Pineda ejecuta con mucha delicadeza un tema que es sumamente difícil. Pero lo posee. Aquí Perry no hizo falta en lo absoluto. Kudos a la banda por hacer que la canción suene tan bien.

Chain of Love sigue y una vez más la gente descansa. No sin antes ver a Schon y Cain tocando un duo de guitarra (no se que guitarra es porque no la detallé bien pero tiene 12 cuerdas) y harmónica. Suena ARRECHISIMO. Con Wheel in the Sky continúan y la gente revive ciertos momentos. La noche se acerca a su fin, y Schon y Pineda demuestra una afinidad poco vista en bandas que se han formado de esa manera. Son generaciones de diferencia y sin embargo se sonríen como nada.

Continúan con Human Feel y Be Good to Yourself. Son dos canciones bien sencillas pero al mismo tiempo poderosas en estilo. Castronovo hace de las suyas con redobles que nadie más puede hacer mientras termina la canción con pequeñas muestras del Heavy Metal que esconde en su sangre. Schon no releva energía y sigue con lo mismo; el talento del pana es envidiable y podría asegurar que es una influencia directa de Petrucci.

Seguiría Faithfully y aquí la gente se levanta nuevamente. Una vez más Perry desaparece de la noche y Pineda se convierte en el rey. Cain es un maestro del piano. Schon toca con delicadeza. Don’t Stop Believin’ se convertiría en la más coreada de la noche. Terminan la canción con una variación poco habitual y a mi opinión defectuosa de una canción que es pura energía y que debe terminar como siempre ha terminado. Fue la única vez que extrañé a Perry.

Hacen su salida falsa del escenario, descansamos. Nos da un poco tristeza al tener al fin más cerca. Pero no dejamos que esto arruine los ánimos para la siguiente: Any Way You Want It. Es una canción emocionante, poderosa, y curiosamente la más movida para Pineda. Curioso porque creo que es la canción más difícil para cantar de Journey. Terminarían con Lovin’, Touchin’, Squeezin’, la más graciosa de todas. Al terminar, la gente corea con alegría y tristeza simultáneas. Salimos del recinto con un sabor dulce en los oídos por haber escuchado a una de las mejores bandas de la historia. Al menos una de las más emotivas.

Journey en ningún momento descansó ni se preocupó por su capacidad. Son unos panas tocando lo que les gusta. Con un gran talento y virtuosismo ejecutan piezas que no necesitan de eso. Y sin embargo se les nota. Cuando unes una gran capacidad técnica y un feeling obtienes un gran intro como es el de Don’t Stop Believin’.

Un destello de luz en la oscuridad de la música actual fue lo que obtuvimos esa noche. Una noche que recibimos con brazos abiertos y una vez más recibimos la recompensa por decirnos a nosotros mismos que no podíamos dejar de creer que era posible verlos en vivo.

Setlist:

  1. Separate ways
  2. Edge of the moment
  3. Only the young
  4. Ask the lonely
  5. Who’s crying now
  6. Resonate
  7. Stone in love
  8. Keep on runnin’
  9. City of hope
  10. Lights
  11. Still they ride
  12. Open arms
  13. Chain of love
  14. Wheel in the sky
  15. Human feel
  16. Be good to yourself
  17. Faithfully
  18. Don’t stop believin’
  19. Any way you want it
  20. Lovin’, touchin’, squeezin’

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