Review de teatro: Baraka

Autor: María Goos

Dirección: Héctor Manrique

Protagonizada por: Javier Vidal, Carlos Cruz, Iván Tamayo, Héctor Manrique

La relación entre amigos es algo bastante complejo. Me atrevería a decir que es más compleja que la relación entre amigas ya que estas siempre podrán discutir acerca de tintes de pelo, color de uñas, farándula, etc. Sin embargo, los amigos son menos “explotables” en este caso. Los hombres somos más cerrados pero al mismo tiempo confiamos más en nuestros amigos.

En esto se basa Baraka. Con una puesta en escena sencilla se construye una torre de emociones que termina en tragedia (no diré cual) de una manera demasiado abrupta y poco clara. Los actores se mueven por una escena tras otra buscando una resolución que llega de manera inesperada pero que no constituye un twist interesante. Si me preguntan, todos desaparecen sin razón y la obra se termina cuando menos lo esperamos.

Poco conozco el teatro y la técnica para hacer una buena obra. De hecho voy poco al teatro. Así que cuando voy suelo ponerme en los zapatos de un simple espectador que busca analizar un guión que será interpretado en vivo. Voy por la sencilla experiencia de ver teatro. Y contando con esta condición, debo decir que me reí bastante. Y sin embargo no disfruté como pensaba que podía disfrutar. Me reí más por la idiosincracia del venezolano que por la temática. Lo que demuestra una buena adaptación de lo que considero una obra original débil y de poca sustancia.

Las actuaciones son excepcionales y cada uno lleva al límite su personaje. Aunque debo decir que de todos, Carlos Cruz cae por la debilidad de su personaje e Ivan Tamayo juega con su personaje para hacernos reir pero no logra la tragedia cómica típica de una buena obra. Javier Vidal repite el tema homosexual que le ha hecho famoso últimamente por Actos Indecentes y lo logra, pero no atrae. Hector Manrique aparece muy poco pero para mí, es el personaje más interesante.

Baraka tiene mucha publicidad por ser una obra de teatro sobre amigos y lo es. Debo admitirlo. Pero cae en su misma condición de retórica que no convence. Amigos que hablan mucha paja pero que no resuelven nada. Escenas de baile que no agregan nada importante. Al final hubiese sido más interesante centrarse en una conversación entre amigos donde se revelaran cosas pero sin querer llevarlo más allá.

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